La senadora Elizabeth Warren, principal demócrata del Comité de Banca del Senado, junto a un grupo de legisladores de su partido, presentó el sábado una legislación que prohibiría a los presidentes y otros altos funcionarios del Gobierno ser propietarios o controlar bancos. La medida llega un día después de que la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) otorgara una aprobación preliminar condicional a la solicitud de World Liberty Trust Company (WLTC) para obtener una carta bancaria nacional de fideicomiso, una entidad vinculada a World Liberty Financial, la empresa de criptomonedas de la familia Trump.
Warren calificó la aprobación como un conflicto de intereses sin precedentes y afirmó que Trump se convierte en el primer presidente en la historia en operar y supervisar su propio banco. “Este es el acto más descarado de autobeneficio que nuestro sistema financiero haya visto jamás, y el Congreso no puede permitir que continúe”, declaró en un comunicado. El proyecto de ley, denominado “Ley para Poner Fin a la Corrupción Presidencial en la Banca”, busca impedir que la Reserva Federal, la OCC y la FDIC aprueben solicitudes bancarias si en ellas participan el presidente, el vicepresidente, miembros del Congreso o familiares directos de estos.
World Liberty Financial rechazó las acusaciones y aseguró que su banco operará bajo supervisión federal permanente. David Wachsman, portavoz de la empresa, dijo a Newsweek que “los críticos están perdiendo el punto: World Liberty Financial corre hacia la regulación y la supervisión continua, no se aleja de ella”. Añadió que la carta nacional garantizará una supervisión regulatoria federal sólida por parte de la OCC, que sobrevivirá a la administración Trump, y que el banco recibirá exámenes periódicos de sus libros, gestión de riesgos y controles internos.
La propuesta de Warren también obligaría a los reguladores a revisar todas las aprobaciones bancarias otorgadas después del 20 de enero de 2025 y a cancelar cartas, licencias o seguros de depósito si las personas cubiertas poseían o controlaban la institución en el momento de la aprobación. Además, tipificaría como ilegal que un presidente, vicepresidente, o sus cónyuges o hijos, sean propietarios o controlen un banco, un paso que los demócratas consideran esencial para evitar abusos de poder.
La aprobación de la OCC y los compromisos de pasividad
La OCC anunció el viernes que había aprobado condicionalmente la solicitud de WLTC para una carta de fideicomiso nacional, tras haber sido presentada en enero. Aunque la carta aún no recibe la aprobación final, de concretarse permitiría a World Liberty gestionar y mantener activos en nombre de clientes, liquidar pagos y respaldar la emisión y custodia de su stablecoin $USD1. A diferencia de los bancos comerciales, los bancos de fideicomiso no aceptan depósitos ni otorgan préstamos, pero sí brindan servicios de custodia y administración de activos.
En la carta de aprobación, la OCC señala que una entidad vinculada a la familia Trump acordó una serie de compromisos de pasividad, según los cuales no buscará puestos en la junta directiva, no intentará influir en la gestión ni buscará controlar el banco. Los documentos también establecen que cualquier participación accionaria del 10% o más se mantendrá únicamente con fines de inversión. Trump ha declarado que no gestiona World Liberty Financial ni otros negocios de la Organización Trump, y que sus hijos dirigen las operaciones comerciales de la familia.
La OCC defendió su decisión afirmando que la solicitud fue revisada por personal de carrera y que el Contralor Jonathan Gould y los empleados actuaron conforme a sus deberes legales y obligaciones éticas. Además, el regulador impuso condiciones adicionales, como requisitos de capital y controles operativos y de gobernanza, antes de que el banco pueda iniciar operaciones. Estas condiciones buscan mitigar riesgos y asegurar que la institución cumpla con las normas bancarias federales, incluidos los requisitos contra el lavado de dinero y de protección al consumidor.
La aprobación ha generado un intenso debate sobre los límites entre los intereses comerciales de la familia presidencial y las políticas públicas en el sector de criptomonedas. Mientras los demócratas hablan de un conflicto de intereses sin precedentes, los republicanos y la administración Trump sostienen que la medida es parte de una estrategia para impulsar la innovación financiera. La portavoz de World Liberty Financial insistió en que la carta bancaria garantizará una supervisión continua y que la aprobación preliminar es una buena noticia para los defensores de la protección al consumidor y al inversor.
El creciente negocio cripto de la familia Trump
World Liberty Financial se ha convertido en uno de los negocios más prominentes de la familia Trump en el sector de criptomonedas, un área que el presidente ha promovido activamente durante su segundo mandato. Su administración ha respaldado políticas pro-cripto y legislación sobre stablecoins, y ha impulsado al país como un centro global para activos digitales. Esto ha llevado a los críticos a cuestionar si las prioridades de política pública se superponen con los intereses comerciales de la familia.
Reuters informó que la stablecoin $USD1, respaldada por el dólar, ha alcanzado un valor de mercado de aproximadamente USD $4.000 millones. La agencia de noticias también estimó que la familia Trump ganó alrededor de USD $50 millones con la stablecoin hasta junio de 2026, mientras que World Liberty Financial había generado más de USD $1.600 millones para Trump y su familia hasta abril. Estas cifras reflejan la magnitud del negocio y el potencial de ganancias, lo que intensifica las preocupaciones éticas.
Trump ha rechazado las acusaciones de conflictos de intereses, argumentando que sus hijos enfrentan escrutinio porque “casi cualquier cosa que hagan” puede generar acusaciones debido a su posición presidencial. En una entrevista con CNBC en julio, dijo que la prensa y los demócratas buscan cualquier excusa para atacarlos. Sin embargo, los demócratas han señalado que la aprobación de la carta bancaria se produjo bajo una administración que ha mostrado un fuerte sesgo hacia las empresas cripto, y que la OCC debería haber sido más cuidadosa.
El proyecto de ley de Warren no solo busca anular la licencia de World Liberty Trust Company, sino que también sentaría un precedente para futuras administraciones. Si se aprueba, prohibiría a cualquier presidente, vicepresidente o familiar directo ser propietario o controlar un banco, lo que cambiaría las reglas del juego en la regulación financiera. La iniciativa ya cuenta con el respaldo de varios senadores y representantes demócratas, pero su futuro en el Congreso es incierto dado el control republicano de la Cámara de Representantes.
Implicaciones para el sector cripto y la política regulatoria
Esta disputa se enmarca en un contexto más amplio de creciente escrutinio sobre la relación entre la administración Trump y la industria de las criptomonedas. La aprobación de la OCC podría interpretarse como una señal de apertura regulatoria, pero también como un riesgo de captura por intereses particulares. Los defensores de las criptomonedas ven en la carta bancaria una oportunidad para que las empresas del sector accedan a servicios financieros tradicionales, mientras que los críticos temen que se utilice para eludir controles.
La senadora Warren, conocida por su postura crítica hacia las criptomonedas, ha liderado varias iniciativas para regular el sector y proteger a los consumidores. Su nuevo proyecto de ley se suma a sus esfuerzos por imponer límites a la participación de funcionarios públicos en negocios financieros. La medida, si bien está dirigida a Trump, también tendría implicaciones para futuros presidentes, independientemente de su afiliación política, ya que establece un estándar ético claro.
Mientras tanto, World Liberty Financial continúa con su plan de expansión, confiando en que la aprobación final de la OCC se concrete. La empresa asegura que su modelo de negocio cumple con todas las regulaciones aplicables y que la supervisión federal será una garantía adicional para los usuarios. Sin embargo, el debate político podría generar demoras o condiciones adicionales en el proceso de aprobación, lo que añade incertidumbre al futuro del proyecto.
La batalla por el banco cripto de la familia Trump es un reflejo de las tensiones entre innovación, regulación y ética en el sistema financiero estadounidense. Mientras los demócratas buscan imponer límites, la administración aboga por un entorno más permisivo para las criptomonedas, argumentando que ello fomentará el crecimiento económico. En este escenario, la aprobación de World Liberty Trust Company se ha convertido en un símbolo del choque de intereses que marcará la política regulatoria en los próximos años.
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