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Pakistán levanta restricción de 2018 y abre la banca a firmas cripto con licencia

source-logo  diariobitcoin.com 16 Abril 2026 08:58, UTC
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Pakistán comenzó a reordenar su relación con la industria de activos digitales.

El State Bank of Pakistan, banco central del país, informó que las entidades bajo su supervisión ya pueden abrir cuentas bancarias para proveedores de servicios de activos virtuales con licencia, así como para sus clientes, en lo que representa un quiebre con la prohibición que había pesado sobre este tipo de actividades durante los últimos ocho años.

La decisión llega después de la aprobación de la Virtual Assets Act 2026 en marzo y apunta a consolidar un marco más formal para el funcionamiento del sector. En términos prácticos, la medida no convierte a los bancos en operadores cripto, sino en proveedores de infraestructura financiera para empresas que ya cuenten con autorización oficial.

De acuerdo con información reportada por Cointelegraph, la circular del 14 de abril establece que las entidades reguladas podrán prestar servicios a compañías autorizadas por la Pakistan Virtual Assets Regulatory Authority, o PVARA, organismo estatutario encargado de otorgar licencias, regular y supervisar las actividades vinculadas con activos virtuales en el país.

Para un mercado que venía de una postura mucho más restrictiva desde 2018, el cambio tiene un peso simbólico y operativo. Por un lado, devuelve acceso al sistema bancario formal a una parte de la industria. Por otro, lo hace bajo un esquema de supervisión intensiva, lo que sugiere que Islamabad busca ordenar el crecimiento del sector sin renunciar al control regulatorio.

Un giro regulatorio tras años de restricciones

La referencia a una prohibición de ocho años resulta clave para entender el alcance de la medida. Desde 2018, operar con monedas virtuales había quedado prácticamente fuera del circuito financiero tradicional, lo que limitaba la capacidad de las firmas del sector para abrir cuentas, gestionar pagos y vincularse con clientes dentro de la economía formal.

Con la nueva circular, ese bloqueo deja de ser la norma general para las empresas que logren licencia. La apertura, sin embargo, no es irrestricta. Solo podrán acceder al sistema bancario las entidades autorizadas por PVARA, una condición que conecta el acceso financiero con la existencia de un marco legal y de supervisión específico.

La creación y el protagonismo de PVARA revelan que Pakistán no solo quiere permitir actividad, sino también clasificarla, vigilarla y encuadrarla. En esa lógica, el banco central se coordina con una autoridad especializada que filtra qué empresas pueden operar legalmente dentro del ecosistema de activos virtuales.

El nuevo enfoque también parece alinearse con señales previas emitidas por las autoridades paquistaníes. En diciembre de 2025, el país sostuvo conversaciones con grandes exchanges como Binance y $HTX, como parte de esfuerzos para atraer plataformas de trading reguladas. Esa secuencia ayuda a explicar que la circular no surge de la nada, sino como una pieza adicional dentro de una estrategia más amplia.

Qué podrán hacer los bancos y qué les sigue prohibido

El punto central del nuevo marco es que los bancos podrán ofrecer servicios bancarios, pero no asumir exposición directa a los activos virtuales. La circular deja claro que las entidades reguladas no deberán invertir, negociar ni mantener activos virtuales usando sus propios fondos o los depósitos de los clientes.

Ese límite importa porque define la naturaleza del permiso. Pakistán no habilitó a los bancos a actuar como traders, custodios especulativos o inversionistas en criptomonedas. Su función se restringe a facilitar cuentas y servicios transaccionales para empresas licenciadas, dentro de los márgenes ya conocidos del negocio bancario.

El State Bank of Pakistan también recordó que toda relación con un VASP no exime a las instituciones financieras de cumplir el resto de las regulaciones aplicables. Eso incluye, de manera expresa, las normas cambiarias del banco central, que seguirán siendo obligatorias incluso cuando las operaciones involucren a actores autorizados del ecosistema cripto.

En otras palabras, el acceso bancario no equivale a una flexibilización total. Más bien funciona como una puerta regulada, donde las entidades financieras pueden atender a firmas cripto licenciadas, pero sin alterar sus deberes prudenciales ni su marco de cumplimiento tradicional.

Cuentas separadas y segregación estricta de fondos

Uno de los elementos más concretos de la circular es la exigencia de abrir cuentas transaccionales separadas, denominadas en rupias pakistaníes. Estas cuentas, descritas como Client Money Accounts o CMA, deberán utilizarse para la liquidación de transacciones autorizadas de VASP con licencia.

La segregación de fondos aparece como una pieza esencial del esquema. El banco central exige una separación estricta entre las CMA y otras cuentas que pertenezcan al VASP, además de prohibir la mezcla de fondos de la empresa con activos de clientes. Se trata de una práctica común en marcos de custodia y pagos donde la protección del usuario depende de aislar claramente los recursos administrados.

Para los lectores menos familiarizados con este tipo de requisitos, la lógica es sencilla. Cuando una firma maneja dinero de terceros, el regulador busca impedir que esos recursos se confundan con capital operativo propio. Así se reduce el riesgo de uso indebido, mala contabilización o problemas de recuperación de fondos si la empresa enfrenta tensiones financieras.

En el contexto cripto, donde las fallas de custodia han tenido un alto costo reputacional global, este tipo de separación puede convertirse en una de las bases para construir confianza local. El mensaje de las autoridades parece ser que la apertura bancaria solo será sostenible si viene acompañada por controles operativos muy precisos.

Debida diligencia, riesgo y monitoreo permanente

La circular también endurece el frente de cumplimiento. Además de las reglas ya vigentes de debida diligencia del cliente bajo las normas de prevención de lavado de dinero y combate a la financiación del terrorismo del SBP, las entidades reguladas deberán realizar una debida diligencia completa sobre cada VASP con el que trabajen.

Eso implica que los bancos no podrán limitarse a verificar una licencia. También tendrán que adaptar sus modelos de perfilado de riesgo para captar riesgos específicos asociados con VASP y, con base en ello, asignar a cada empresa una calificación de riesgo correspondiente.

El esquema se complementa con un monitoreo continuo de la relación comercial. Los bancos deberán vigilar de forma permanente sus vínculos con los proveedores de servicios de activos virtuales e informar cualquier transacción sospechosa a la Financial Monitoring Unit de Pakistán.

Desde la óptica regulatoria, este punto revela que el cambio paquistaní no debe leerse como una liberalización simple. El país abrió acceso al sistema financiero, pero lo hizo con obligaciones reforzadas de control, reporte y gestión del riesgo, buscando evitar que el sector opere en zonas grises o con escasa trazabilidad.

Contexto más amplio: exchanges, blockchain y stablecoins

La decisión del banco central coincide con una etapa en la que Pakistán ha mostrado mayor interés por explorar usos financieros de la tecnología blockchain. Además de sus conversaciones con Binance y $HTX, las autoridades también sostuvieron interacciones con afiliados de World Liberty Financial.

Esas conversaciones incluyeron temas vinculados con el uso de stablecoins para pagos transfronterizos, una posibilidad que ha ganado terreno en varios mercados emergentes por su capacidad potencial para acelerar transferencias internacionales y reducir fricciones en ciertos corredores de pago.

Si bien la circular ahora conocida se concentra en el acceso bancario para VASP con licencia, ese trasfondo ayuda a entender que el debate en Pakistán no se limita al trading especulativo. También toca infraestructura financiera, canales de pago y herramientas tecnológicas que podrían tener aplicaciones más amplias dentro de la economía digital.

Queda por ver hasta qué punto el nuevo marco atraerá a más plataformas reguladas o impulsará la formalización de operadores locales. Por ahora, lo claro es que Pakistán sustituyó una prohibición prolongada por un modelo de permiso condicionado, con supervisión intensa y un papel acotado para los bancos dentro del mercado de activos virtuales.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

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