Michael Saylor, presidente ejecutivo de Strategy, volvió a exponer una de las visiones más agresivas y estructuradas del mercado Bitcoin. Durante una conversación con Bankless, el empresario dijo que mantiene una tesis de largo plazo según la cual $BTC podría alcanzar entre USD $20.000.000 y USD $21.000.000 por moneda, lo que implicaría una capitalización de mercado cercana a USD $400 billones.
La idea central de Saylor no se limita al precio. Su argumento es que Bitcoin puede consolidarse como el principal capital digital del planeta y servir de base para una nueva capa de crédito digital. En su planteamiento, ese proceso permitiría crear productos financieros que ofrezcan rendimientos superiores a la inflación a gran escala.
La entrevista, titulada Michael Saylor’s Master Plan: “Fix the Money, Fix the World”, fue publicada por Bankless el 13 de abril de 2026. Allí, Saylor insistió en que su horizonte es de 21 años y que, aunque Bitcoin ha crecido a tasas anualizadas cercanas a 37% en los últimos cinco años, espera una desaceleración gradual hacia un promedio compuesto de 29% anual.
El empresario evitó comprometerse con pronósticos de corto plazo demasiado precisos, aunque dijo que considera a Bitcoin “sobrevendido” en este momento y que espera verlo “mucho más alto” al cierre de año. Aun así, matizó que los movimientos de 12 o 24 semanas suelen sorprender incluso a quienes siguen el activo de cerca.
Por qué Saylor cree que Bitcoin aún puede multiplicarse
Cuando se le pidió traducir su tesis de crecimiento a precio, Saylor respondió sin rodeos: eventualmente ve a Bitcoin en USD $20.000.000 o USD $21.000.000 por unidad. Según dijo, eso ocurriría si el activo emerge como el capital digital dominante del mundo.
Para que eso suceda, identificó varios factores. El primero es el reconocimiento global de Bitcoin como activo legítimo de capital por parte de Estados Unidos, China, Europa y Japón. El segundo es la normalización regulatoria para que la banca pueda mantener $BTC como colateral sin penalizaciones severas bajo reglas como las de Basilea.
El tercero es la expansión de vehículos financieros como los ETF, que facilitan la entrada de capital institucional. Pero el punto que más enfatizó fue otro: la creación de redes de crédito bancario respaldadas por Bitcoin.
Saylor explicó que los mineros generan en la actualidad unas $BTC 450 por día. A un precio de USD $70.000 por moneda, eso equivale a unos USD $30.000.000 diarios y cerca de USD $10.000.000.000 anuales de oferta orgánica disponible para la venta. Desde esa óptica, cada USD $10.000.000.000 de crédito nuevo que se destine a comprar $BTC absorbería, en teoría, un año completo de oferta minera.
El empresario usó a Strategy como ejemplo. Dijo que su empresa vendió unos USD $10.000.000.000 en crédito digital y con ello compró el equivalente a un año de nueva oferta minera. Bajo la misma lógica, si bancos como JPMorgan empezaran a prestar contra $BTC como colateral, cada tramo de USD $10.000.000.000 de crédito tendría un efecto material sobre la oferta disponible.
La rehypothecation, el freno oculto que Saylor ve en Bitcoin
Una parte central de su análisis se enfocó en la rehypothecation, práctica mediante la cual un activo entregado como garantía vuelve a ser reutilizado por intermediarios. En opinión de Saylor, ese mecanismo ha limitado el avance del precio porque incentiva ventas en corto y multiplica presión de oferta sintética sobre $BTC.
Según expuso, hoy existe más de USD $1 billón en Bitcoin “no bancarizado” dentro del sistema financiero paralelo cripto. En ese entorno, quien busca rendimiento o liquidez suele transferir sus monedas a plataformas que rehypothecan el activo. Eso abarata algunos préstamos, pero también abre la puerta a que el mismo Bitcoin sea utilizado para ventas en corto.
Su tesis es que, si el sistema bancario tradicional comienza a ofrecer préstamos conformes con $BTC como colateral, muchos inversionistas podrían migrar hacia estructuras sin rehypothecation. En ese escenario, caerían los incentivos a reutilizar el activo y podrían aparecer presiones de short squeeze, es decir, recompras forzadas por parte de quienes apostaron a la baja.
Para explicar la diferencia, comparó el mercado con dos lados de una calle. En uno, los activos se financian en un entorno riesgoso y poco estandarizado. En el otro, existe crédito convencional, respaldo institucional y sensación de seguridad. A su juicio, cuando Bitcoin cruce definitivamente a ese segundo lado, sus valoraciones podrían dispararse.
El giro de Strategy hacia el crédito digital
Saylor también detalló por qué considera que Strategy ya pasó de la etapa de capital accionario a una fase centrada en crédito digital. Recordó que primero la empresa impulsó compras de Bitcoin mediante emisión de acciones, luego mediante bonos convertibles, y ahora con nuevos instrumentos híbridos y preferentes.
Entre ellos destacó STRC, descrito como el más exitoso de sus lanzamientos recientes. Su argumento es que la mayoría del mercado no quiere exponerse a la volatilidad completa de $BTC, ni a bonos largos, ni a estructuras complejas. Lo que quiere, dijo, es algo parecido a una cuenta bancaria que pague 10% o 11%.
En ese contexto, presentó a STRC como una especie de instrumento de crédito respaldado por Bitcoin diseñado para priorizar estabilidad del principal y flujo periódico. Explicó que se trata de una acción preferente de tasa variable con dividendo mensual, una estructura que, según afirmó, no tenía precedentes exactos en el mercado.
La lógica, añadió, es ajustar mensualmente el spread de crédito para mantener el precio del instrumento cerca de USD $100. De acuerdo con Saylor, mientras la volatilidad de Bitcoin a 30 días rondaba 55, la de STRC estaba cerca de 2 e incluso por debajo. Eso, dijo, la convirtió en el valor menos volátil dentro del universo del S&P 500 en ese momento.
Saylor sostuvo que ese rendimiento proviene de un principio básico de crédito respaldado por activos. En su explicación, la empresa toma un activo de capital sin flujo de caja, como Bitcoin, y emite encima un instrumento que distribuye una fracción del rendimiento esperado de ese activo. El tenedor del crédito sacrifica upside a cambio de menor volatilidad y mayor protección relativa.
También rechazó la idea de que este esquema implique margen tradicional. Afirmó que no se trata de deuda con llamadas de colateral inmediatas, sino de capital permanente o cuasi permanente. Por eso, insistió, una caída abrupta del precio de Bitcoin no produciría liquidaciones automáticas como sí ocurriría en un préstamo de corto plazo en un exchange.
Bitcoin, quantum y la visión de riesgo de Saylor
Otro tramo destacado de la conversación giró en torno al riesgo cuántico. Tras ser consultado por avances recientes en computación cuántica y sus posibles implicaciones para firmas ECDSA usadas por Bitcoin y otras redes, Saylor respondió con un llamado a evitar el alarmismo.
Su posición fue que la comunidad debe pensar el problema con calma, sin pánico y sin precipitar soluciones que terminen siendo peores que la amenaza. Recordó que Satoshi Nakamoto ya había señalado en su momento que Bitcoin puede actualizarse, y sostuvo que el ecosistema cuenta con suficientes desarrolladores y expertos para moverse cuando sea necesario.
Saylor diferenció entre optimistas, pesimistas y alarmistas. Dijo que los pesimistas cumplen una función al enumerar riesgos, pero criticó a quienes magnifican amenazas hipotéticas para ganar atención, poder o financiamiento. En su visión, el debate sobre computación cuántica merece análisis serio, aunque no decisiones apresuradas.
El empresario advirtió que los sistemas complejos pueden dañarse si reaccionan de forma iatrogénica, es decir, cuando el remedio termina produciendo más perjuicio que la enfermedad. Bajo ese criterio, defendió una evolución gradual del protocolo y afirmó que la comunidad probablemente alcanzará el consenso adecuado “a su debido tiempo”.
Su lectura sobre Ethereum y la tokenización de activos
Saylor también dejó una postura más matizada sobre Ethereum. Aunque reiteró que Bitcoin ocupa para él el segmento de capital digital de largo plazo, reconoció que Ethereum lidera actualmente la categoría de redes enfocadas en tokenización, contratos inteligentes y emisión de activos digitales.
A su juicio, esa área incluye casos de uso como tokenización de valores, monedas, commodities y otros activos del mundo real. Añadió que Ethereum compite con otras redes de prueba de participación como Solana, Sui e Hype, pero consideró que Ethereum conserva una ventaja de primer movimiento.
El ejecutivo dijo que el entorno regulatorio de Estados Unidos cambió de manera importante tras la última elección. Mencionó a Paul Atkins en la SEC y a Brian Quintenz en la CFTC, además de la postura de la Casa Blanca, como señales de mayor legitimación para el sector de tokenización. No obstante, remarcó que todavía existe incertidumbre regulatoria y legislativa sobre los límites de esos mercados.
En su opinión, el resultado ideal sería un sistema donde stablecoins, tokens empresariales y mercados abiertos funcionen 24/7, con menos fricción y mayor eficiencia. Aun así, aclaró que esas decisiones ya no dependen solo del mercado, sino también del Congreso y de los reguladores.
“Arreglar el dinero” para mil millones de personas
Hacia el cierre, Saylor resumió toda su tesis en una idea simple: ofrecer a mil millones de personas una cuenta que pague más que la inflación. Según dijo, ese sería el producto verdaderamente transformador del ecosistema de activos digitales.
El ejecutivo argumentó que la inflación orgánica de largo plazo ronda 7%, por lo que rendimientos de 2% o 3% antes de impuestos no preservan el poder adquisitivo. Frente a eso, propuso una arquitectura de varias capas: Bitcoin como capital digital, una capa de crédito digital encima y, finalmente, bancos y gestores ofreciendo productos monetarios estables con rendimientos de 6%, 7% u 8% en distintas divisas.
Desde su perspectiva, Strategy quiere convertirse en la compañía que llevó ese crédito digital al mundo. Sostuvo que la empresa ya gastó cerca de USD $58.000.000.000 en construir lo que describió como un “reactor cripto” capaz de generar entre 10% y 20% de crédito por cada dólar de equity por año, con crecimiento potencial de 30% a 50% anual.
“Fix the money, fix the world”, resumió Saylor. Su premisa es que no hace falta convencer a todos de reemplazar sus monedas nacionales por Bitcoin. Basta con integrar $BTC como reserva de capital dentro de estructuras que permitan a personas e instituciones acceder a dinero digital con rendimiento real y menor fricción financiera.
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