Agencias de ciberdelincuencia de Estados Unidos, entre ellas el Centro de Denuncias de Delitos en Internet (IC3) del FBI, investigan el ataque contra las hardware wallets de Coldcard. El principal avance de las investigaciones apunta a la identificación de la persona detrás de la primera etapa del robo de bitcoin ($BTC).
El jefe de investigación de la firma Galaxy Digital, Alex Thorn, reveló la información durante una transmisión del Bitcoin Policy Institute emitida en el canal de YouTube de Bitcoin Magazine. El especialista afirma: «es posible que la identidad del atacante de la ‘ola 1’ ya sea conocida por las autoridades».
Esta primera fase constituye el evento con mayor volumen de fondos comprometidos dentro de la brecha de seguridad. De acuerdo con Thorn, «esa ‘ola 1’ es, de lejos, la porción más grande de bitcoin que hemos encontrado hasta ahora: 1.082.65 $BTC, y todo sigue en la dirección del atacante».
El avance de las investigaciones ocurrió luego de una revisión técnica conducida por especialistas del sector. «Lo interesante es que los ingenieros de Block identificaron que el atacante de la ola 1 utilizó un proveedor centralizado de infraestructura de nodos RPC de Bitcoin con una cuenta paga, y están colaborando con las autoridades», precisó Thorn.
El origen de la vulnerabilidad radica en un defecto de integración en el firmware de varias versiones de Coldcard. Este fallo limitó la entropía criptográfica al momento de generar la semilla de recuperación. Como consecuencia, los atacantes pudieron reproducir el proceso de generación de claves privadas fuera de línea.
En total, la cantidad de bitcoin drenados a las víctimas superaría los 2.000 $BTC. Para contribuir con la investigación, Galaxy distribuye los datos operativos de las direcciones vinculadas a la brecha. El IC3 del FBI funciona como una plataforma donde los usuarios reportan delitos informáticos para que agencias federales rastreen el cibercrimen.
«Lo que hacemos es tomar las direcciones de los atacantes y propagarlas ampliamente por toda la industria, exchanges de criptomonedas y agencias gubernamentales de ciberdelincuencia (como el IC3 del FBI) para que, si los fondos intentan moverse a un intermediario centralizado, puedan ser congelados», explicó Thorn.
El especialista remarcó la importancia de formalizar el reclamo legal ante los organismos competentes para facilitar eventuales restituciones. «Por eso es vital que las víctimas conserven sus dispositivos físicos y presenten sus denuncias formales para demostrar la propiedad criptográfica y legal de sus fondos en caso de una eventual recuperación o congelamiento en exchanges», afirmó.
Como reportó CriptoNoticias, resulta fundamental evitar el reinicio, formateo o destrucción del equipo afectado. Tampoco conviene deshacerse del empaque, los recibos o las copias de seguridad de las frases semilla. Todo registro técnico o elemento físico conservado en su estado original puede resultar determinante para que los investigadores establezcan la propiedad de los fondos y avancen en las investigaciones.
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