Bancos centrales de varios países están reforzando su apuesta por el oro. Así se desprende de una encuesta publicada el 16 de junio de 2026 por el Consejo Mundial del Oro (World Gold Council) y la consultora YouGov, realizada entre 74 bancos centrales de economías desarrolladas y emergentes.
Este relevamiento arroja el siguiente dato: el 45% de los bancos centrales espera incrementar sus propias reservas de oro durante el próximo año, superando el récord anterior del 43% registrado en 2025. Según indicaron desde el Consejo Mundial del Oro, es el porcentaje más alto registrado desde que se realiza este relevamiento.
El resultado refleja una creciente preferencia por el metal precioso en un contexto marcado por tensiones geopolíticas (guerra en Medio Oriente), incertidumbre económica y una pérdida gradual de confianza en el dólar estadounidense como principal activo de reserva global.
Esta visión de largo plazo es todavía más contundente. El 84% de los encuestados considera que el oro representará una mayor proporción de sus reservas totales dentro de cinco años, frente al 76% observado en la edición anterior del estudio.
La muestra incluyó 17 bancos centrales de economías avanzadas y 57 de mercados emergentes y en desarrollo, cuyos resultados mostraron una coincidencia poco habitual: ambos grupos esperan que el oro gane peso dentro de las reservas internacionales durante los próximos años.
Además, el 89% de los encuestados cree que las reservas globales de oro de los bancos centrales continuarán aumentando durante los próximos 12 meses.
Según el Consejo Mundial del Oro, estos resultados reflejan una confianza sostenida en el papel estratégico del metal precioso dentro de las reservas oficiales.
La encuesta, además, muestra una visión menos optimista sobre el dólar estadounidense. Aunque la moneda norteamericana sigue siendo el principal activo de reserva internacional, el 74% de los bancos centrales cree que su participación dentro de las reservas globales será menor dentro de cinco años.
La tendencia refuerza un proceso de diversificación que se viene observando desde hace varios años y que ha llevado a numerosas instituciones a incrementar sus posiciones en oro.
Las stablecoins respaldadas por oro podrían beneficiarse
El renovado interés institucional por el metal también podría favorecer a los activos digitales vinculados a este activo. El motivo es claro: si los bancos centrales compran más oro, por simple ley de oferta y demanda su precio subirá y, por ende, subirá el precio de los activos que lo siguen.
Entre estos activos digitales están las stablecoins respaldadas por oro físico, como PAX Gold ($PAXG) y Tether Gold ($XAUt), cuyos precios replican el valor de 1 onza del metal almacenado en bóvedas.
A diferencia del oro físico, estos activos pueden negociarse las 24 horas del día, transferirse en segundos y fraccionarse fácilmente, lo que facilita su utilización dentro del ecosistema de criptomonedas.
Actualmente, $XAUt registra una capitalización de mercado superior a los 2.600 millones de dólares, mientras que $PAXG ronda los 1.900 millones, consolidándose como los dos principales representantes del segmento.
El oro tokenizado ya vive un auge propio
La demanda de exposición digital al oro ya muestra señales concretas de crecimiento. Como lo ha reportado CriptoNoticas, un informe publicado por CoinGecko en mayo de 2026 muestra que los activos respaldados por oro físico registraron 90.700 millones de dólares en volumen de negociación durante el primer trimestre del año.
La cifra supera los 84.640 millones de dólares negociados durante todo 2025. El crecimiento refleja que cada vez más participantes del mercado utilizan estos instrumentos para obtener exposición al oro sin abandonar el ecosistema de activos digitales.
El interés de los bancos centrales por el oro no implica que estas instituciones vayan a comprar versiones tokenizadas del metal. Sin embargo, sí fortalece la narrativa detrás de un activo que históricamente ha funcionado como refugio de valor en períodos de incertidumbre.
No todas las proyecciones son alcistas
Aun con el fuerte interés de los bancos centrales, el mercado del oro no muestra una lectura unánime.
La empresa CoinCodex proyecta una corrección más profunda para el metal precioso y estima que podría caer por debajo de los 4.000 dólares en los próximos tres meses, con un posible descenso hacia los 3.200 dólares en 2026.
Esa previsión se basa en el historial de precios y en condiciones actuales del mercado, pero no incorpora factores fundamentales como compras de bancos centrales, demanda física o eventos geopolíticos.
El banco estadounidense Morgan Stanley, por su parte, adoptó una postura más cautelosa y recortó su objetivo para el segundo semestre de 2026 de 5.700 a 5.200 dólares por onza. Para el banco, la reciente caída del oro refleja un cambio macroeconómico marcado por tasas reales más altas y retrasos en los recortes de la Reserva Federal.
El contraste sirve para matizar los resultados de la encuesta. La mayoría de los bancos centrales muestran una preferencia cada vez más clara por el oro como activo de reserva, pero eso no significa que su precio vaya a subir en línea recta. La demanda estatal puede sostener la narrativa de largo plazo, mientras que en el corto plazo el mercado sigue expuesto a correcciones y cambios de expectativas.
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