Según el análisis de los incidentes, los atacantes ingresan a través de entornos de prueba y desarrollo expuestos a Internet. Desde allí aprovechan credenciales y conexiones compartidas para llegar a los sistemas de producción. También abusan de servicios de computación en la nube y modifican aplicaciones para ejecutar llamadas no autorizadas a las interfaces de programación de aplicaciones (API) de pago.
Antes de realizar transferencias mayores, efectúan operaciones de prueba de bajo valor, como una rupia, para comprobar que los mecanismos de salida de fondos funcionan.
CERT-In identificó herramientas de IA como ARTEX, PentAGI, Cairn y CyberStrikeAI. Estos sistemas permiten generar instrucciones maliciosas personalizadas, adaptar los ataques según las respuestas de los objetivos y ejecutar distintas etapas de una operación de forma automatizada.
La campaña también aprovecha periodos de menor vigilancia, como fines de semana y festivos. El organismo advirtió sobre operaciones programadas alrededor de Diwali, festividad que se celebra el 8 de noviembre de 2026.
Ante esta amenaza, CERT-In recomienda proteger las claves privadas mediante módulos de seguridad de hardware o sistemas de custodia en frío, además de exigir aprobaciones de múltiples firmas para autorizar retiros. También pide separar los entornos de prueba de los sistemas operativos y detectar movimientos inusuales, especialmente transferencias pequeñas seguidas de retiros elevados.
Vale destacar que este caso no es un hecho aislado. Como reportamos en CriptoNoticias, en agosto una oleada de ataques potenciados con IA provocó el cierre de LNP2Pbot y la suspensión de Boltz. Además, Coinkite reconoció que su propia revisión de código asistida por esta tecnología no detectó la falla que permitió el robo de más de USD 130 millones a usuarios de Coldcard.
Estos sucesos ponen en evidencia que las defensas tradicionales pueden resultar insuficientes frente a atacantes que combinan vulnerabilidades, credenciales comprometidas y herramientas de IA para adaptar sus operaciones. Para los custodios de criptomonedas, esto exige reforzar tanto la protección de las claves privadas como los controles sobre los sistemas que autorizan y ejecutan los retiros de fondos.