Frente a la difusión de estas comunicaciones, la entidad emisora fijó su posición sobre la oferta de servicios al público. El organismo afirmó que «no ofrece productos de inversión relacionados con el euro digital y no pide a los miembros del público que inviertan dinero en proyectos del euro digital».
Sumado a la falsas cartas, la operativa delictiva incorpora herramientas tecnológicas automatizadas. En este contexto, los responsables emplean inteligencia artificial para generar videos falsos de directivos y empleados promoviendo supuestos planes financieros, además de administrar perfiles falsos en redes sociales y páginas web institucionales simuladas, expone el BCE.
De manera complementaria, el esquema recurre al contacto directo mediante llamadas telefónicas y correos electrónicos. Para ejecutar este paso, los delincuentes falsifican números telefónicos y direcciones de correo electrónico con el fin de similares canales oficiales y dar apariencia de legitimidad a sus comunicaciones, advierte el regulador europeo.
El uso fraudulento de esta figura contrasta con la realidad del euro digital, el cual no está disponible para la ciudadanía. De hecho, el cronograma institucional establece que la fase experimental inicial se limitará exclusivamente al ámbito de las propias entidades públicas.
Posteriormente, para la versión minorista orientada al público general, se prevé la participación de 36 proveedores de servicios de pago en un programa piloto. Como reportó CriptoNoticias, esta etapa se iniciará en el segundo semestre de 2027 y tendrá una duración proyectada de 12 meses.
Por este motivo, la emisión oficial de la moneda no cuenta con aprobación inmediata. La eventual puesta en circulación del activo está contemplada de forma estimativa hacia el año 2029, sujeto a las evaluaciones de las fases previas.