Frente al chantaje, GMO Internet acudió a la policía el 22 de octubre para presentar una denuncia penal formal. La dirección del grupo se rehusó a pagar el rescate solicitado y optó por suspender inmediatamente las operaciones del producto afectado para evitar un impacto mayor.
En paralelo, la corporación anunció el 24 de octubre un plan de resarcimiento financiero para sus clientes. La oferta incluye un pago de 5.000 yenes por concepto de cortesía a cada usuario registrado en el servicio afectado, al margen de si sufrió pérdidas económicas directas.
Adicionalmente, la compañía asumirá la «compensación por transacciones no autorizadas» para cubrir las pérdidas reales causadas por las ejecuciones fraudulentas. El plan ofrece también la migración sin costo hacia un entorno de infraestructura en la nube independiente durante seis meses.
En el marco de las investigaciones forenses, la firma examinó las computadoras entregadas por los clientes. La empresa reportó este 28 de octubre que las revisiones preliminares no muestran «indicios de infección por malware ni ataques de ransomware» en esos terminales específicos.
Para frenar la exposición de información en redes sociales, la empresa envió 20 avisos de advertencia en la plataforma X dirigidos a cuentas que compartían enlaces del atacante. La corporación solicitó de forma explícita a la comunidad abstenerse de redistribuir ese material.
La iniciativa de recompensa «GMO Cyber Crime Elimination & Bounty» permanecerá activa en un portal web dedicado. El programa continuará recolectando datos hasta que se logre la detención de los responsables o se emita una orden de búsqueda internacional.
Este evento no representa un caso aislado, sino que se enmarca en un contexto de vulnerabilidad global que atraviesa el sector informático. En los últimos días se ha registrado una concentración inusual de incidentes de ciberseguridad en rápida sucesión, afectando a grandes corporaciones, entidades gubernamentales e infraestructura tecnológica esencial, como reportó CriptoNoticias.