El protocolo de seguridad de este contrato verificaba únicamente si el emisor del mensaje era un módulo habilitado. Aprovechando esta brecha, el atacante falsificó la autenticación mediante la creación de un monedero Safe falso diseñado para devolver siempre una respuesta afirmativa.
Con este acceso ilegítimo, el perpetrador alteró las direcciones de enrutamiento y ejecutó transacciones no autorizadas para drenar tokens weETH y el colateral de Aave de dos monederos multifirma pertenecientes a las víctimas.
Durante el proceso, el atacante reembolsó cerca de 1.300 WETH de deuda para poder desbloquear las garantías antes de sustraerlas.
Luego de la preocupación inicial, el fundador de Aave, Stani Kulechov, y el equipo de SlowMist emitieron aclaraciones inmediatas. Kulechov enfatizó que el contrato explotado es una herramienta externa y no pertenece a la infraestructura central de Aave V3. Por lo tanto, el protocolo principal no sufrió ningún impacto directo y los contratos de la versión 3 permanecen intactos.
La necesidad de aclarar la situación rápidamente responde a los graves antecedentes que han marcado a la plataforma durante 2026. El pasado abril, el ecosistema experimentó su mayor crisis del año cuando —tal como lo reportó CriptoNoticias— un atacante drenó 292 millones de dólares del puente intercadena de Kelp DAO.
Ese hackeo generó un efecto dominó que afectó sistémicamente a Aave, provocando la salida de 2,3 millones de $ETH y llevando la tasa de utilización de la plataforma al 100%.
En aquella ocasión, los desarrolladores se vieron obligados a congelar temporalmente los mercados de WETH para contener la fuga de capitales y evitar la insolvencia, un escenario de pánico que hoy intentan prevenir.
Este reciente robo de 114 $ETH ocurre en un contexto de máxima tensión para la industria. Actualmente, todo el ecosistema de los activos digitales se mantiene en alerta frente a una creciente ola de hackeos impulsados por herramientas de inteligencia artificial.