El minero público de Bitcoin Core Scientific anunció este miércoles que planea expandir su campus de Muskogee, Oklahoma, hasta 1,5 gigavatios de potencia bruta, equivalentes a cerca de 1,0 GW de capacidad arrendable.
La noticia fue bien recibida por el mercado y las acciones de la compañía, que cotizan en Nasdaq bajo el símbolo CORZ, subieron 7% en las operaciones previas a la apertura hasta USD $23,79.
El movimiento confirma que la empresa sigue profundizando su giro estratégico hacia la infraestructura para inteligencia artificial y computación de alto rendimiento, también conocida como HPC. En términos prácticos, esto implica adaptar y ampliar instalaciones energéticas y de centros de datos que antes estaban mucho más ligadas a la minería de bitcoin.
Para quienes siguen de cerca el sector, el cambio no resulta menor. Varias firmas nacidas en la industria minera han comenzado a reutilizar su acceso a energía, terrenos e infraestructura eléctrica para atender la creciente demanda de capacidad computacional asociada a modelos de IA y grandes cargas de procesamiento.
En el caso de Core Scientific, la expansión de Muskogee convertiría a ese campus en el segundo sitio de la compañía en alcanzar esa escala. El anuncio llega poco después de que la firma informara planes similares para su campus de Pecos, en Texas, lo que sugiere una estrategia multisitio para posicionarse en este nuevo mercado.
El plan para Muskogee y sus antecedentes
Core Scientific presentó por primera vez el campus de Muskogee en noviembre de 2024. En ese momento, Core Scientific, CoreWeave y Port Muskogee iniciaron la construcción de un centro de datos de 100 MW diseñado para alojar GPU de NVIDIA para un cliente no revelado.
Esa fase inicial contemplaba aproximadamente 70 MW de carga crítica de TI. Los 30 MW restantes estaban destinados a sistemas auxiliares, una estructura habitual en instalaciones de este tipo, donde la potencia total incluye tanto el procesamiento como los sistemas de soporte, enfriamiento y operación.
Ese desarrollo formaba parte de una carga crítica de TI más amplia de 500 MW contratada por CoreWeave a Core Scientific, un acuerdo que tenía un valor potencial de USD $8.700 millones a lo largo de 12 años, además de dos opciones adicionales de cinco años.
Durante la ceremonia de inicio de obras de 2024, el CEO Adam Sullivan afirmó que el proyecto subrayaba el papel de Muskogee como un centro de “computación de IA de próxima generación”. Esa definición apunta a una categoría de infraestructura cada vez más codiciada por empresas que necesitan escalar servicios basados en inteligencia artificial.
Port Muskogee proyectó en ese entonces que la instalación generaría más de USD $4.000 millones en inversión de capital. También estimó USD $182 millones en beneficios netos locales y 150 empleos con salarios promedio de USD $65.000 durante la vida útil del proyecto.
De la minería de Bitcoin a la infraestructura de IA
El anuncio de Oklahoma no aparece aislado. El 27 de abril, Core Scientific comunicó que también planeaba escalar su campus de Pecos, Texas, hasta 1,5 GW de potencia bruta. Ese sitio ya estaba siendo convertido desde la minería de bitcoin hacia infraestructura de IA.
La empresa indicó además que la primera sala de datos de Pecos alcanzó un hito de construcción. Ese detalle es relevante porque muestra que el proceso no se limita a planes sobre papel, sino que ya avanza en ejecución física dentro de uno de sus activos más importantes.
En Texas, Core Scientific dijo haber asegurado 300 MW adicionales de potencia bruta mediante contrato con su proveedor de servicios públicos. A ello se suman más de 200 acres de terreno, lo que deja espacio para nuevas etapas de crecimiento si la demanda acompaña.
El plan de Muskogee también incluye varios componentes que reflejan esa reconversión empresarial. Entre ellos figuran la transformación de capacidad existente de minería de bitcoin, la incorporación de potencia contratada con empresas de servicios públicos y el aseguramiento de terrenos para futuras ampliaciones.
Este patrón se ha vuelto cada vez más visible en el mercado. Las mineras de bitcoin suelen contar con acceso a energía en escala, conexiones a la red y experiencia en operar instalaciones intensivas en electricidad. Esos activos pueden resultar atractivos para clientes del mundo de la IA, especialmente cuando la oferta de centros de datos especializados sigue siendo limitada.
Financiamiento para una expansión multilateral
Expandir varios campus al mismo tiempo exige una estructura financiera robusta. Por eso, Core Scientific anunció en abril su intención de recaudar USD $3.300 millones mediante notas senior garantizadas con vencimiento en 2031.
Ese anuncio se produjo después de que la compañía asegurara en marzo un préstamo de USD $1.000 millones de Morgan Stanley. De acuerdo con la información difundida, es probable que ese préstamo haya sido pagado utilizando las nuevas notas senior garantizadas.
La secuencia revela una empresa que intenta reorganizar su balance y, al mismo tiempo, reunir capital para sostener un crecimiento intensivo en infraestructura. En negocios como los centros de datos para IA, el acceso a financiamiento suele ser tan importante como el acceso a energía.
La reacción del mercado sugiere que los inversionistas interpretaron positivamente el anuncio de Muskogee. Una subida de 7% en las horas previas a la apertura no garantiza una tendencia prolongada, pero sí refleja una recepción favorable ante la posibilidad de que Core Scientific consolide nuevas líneas de ingresos ligadas a IA y HPC.
Según reportó Yahoo Finance al citar el anuncio, la expansión de Oklahoma agregaría 440 MW al sitio de Muskogee. Esa cifra es la base del repunte bursátil observado en la mañana y refuerza la idea de que cada nuevo bloque de energía disponible tiene un valor estratégico para este tipo de operadores.
Qué significa esta expansión para el sector
La historia de Core Scientific ilustra un cambio estructural dentro del ecosistema de activos digitales. Durante años, la narrativa de estas empresas giró casi exclusivamente en torno a bitcoin, el precio del activo y la eficiencia minera. Hoy, la conversación incorpora de forma creciente la demanda de cómputo para inteligencia artificial.
Eso no significa que la minería desaparezca de inmediato en estos sitios. Más bien, sugiere que algunas compañías buscan diversificar sus fuentes de ingreso usando la infraestructura que ya controlan. Cuando el mercado de IA ofrece contratos de largo plazo y alto valor, la tentación de reasignar capacidad se vuelve evidente.
En Muskogee, esa transformación viene acompañada de una narrativa de desarrollo local. Inversión de capital, empleo y beneficios económicos para la región son parte del paquete político y empresarial que rodea este tipo de proyectos, especialmente cuando involucran grandes volúmenes de energía y construcción industrial.
Por ahora, lo concreto es que Core Scientific suma otro gran anuncio a su estrategia de expansión. Entre Oklahoma y Texas, la compañía ya dibuja una red de campus capaces de competir no solo en minería de bitcoin, sino también en uno de los segmentos más demandados del momento: la infraestructura física para inteligencia artificial.
Si la ejecución acompaña y el financiamiento se mantiene disponible, la empresa podría fortalecer su perfil como proveedor híbrido de energía y cómputo. Ese reposicionamiento es precisamente lo que el mercado parece haber comenzado a descontar tras el anuncio de este miércoles.
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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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