La discusión sobre la tokenización de acciones volvió a ganar intensidad esta semana, luego de que ejecutivos de Intercontinental Exchange, OKX y Securitize advirtieran sobre los riesgos que plantean ciertos productos sintéticos emitidos fuera de marcos regulatorios estrictos.
El punto central de la crítica es que muchos de esos instrumentos se presentan como si replicaran acciones conocidas, aunque en la práctica no siempre otorgan derechos sobre el activo subyacente.
La advertencia es relevante porque la tokenización de valores se perfila como una de las próximas grandes transformaciones de los mercados financieros. La promesa incluye negociación 24/7, liquidación más rápida, fraccionamiento y una infraestructura más eficiente. Sin embargo, esa transición también abre una zona gris entre la representación legítima de una acción y productos que solo ofrecen una exposición derivada o contractual.
Durante un panel en Consensus Miami, Michael Blaugrund, ejecutivo vinculado a iniciativas estratégicas en ICE, empresa propietaria de la New York Stock Exchange, explicó que la primera versión de la plataforma de la NYSE para acciones estadounidenses tokenizadas comenzará con negociación de acciones tokenizadas prefinanciadas frente a stablecoins. Según dijo, ese diseño puede no ser el más llamativo, pero sí ofrece una base más estable para que emisores, inversores y reguladores evalúen el modelo antes de sumar capas adicionales.
Blaugrund sostuvo que ese esquema inicial evita introducir de inmediato elementos más complejos, como apalancamiento o autocustodia. En otras palabras, la bolsa busca empezar con un formato más controlado para reducir fricciones operativas y regulatorias en una etapa temprana del desarrollo de este mercado.
El problema de los tokens sintéticos offshore
Carlos Domingo, fundador y CEO de Securitize, dijo que muchos productos offshore de acciones tokenizadas están siguiendo el camino opuesto. Según explicó, algunos utilizan nombres de empresas públicas sin contar con la aprobación de los emisores y, además, no representan realmente la acción subyacente.
Domingo señaló que en algunos casos existen múltiples versiones tokenizadas de una misma acción circulando al mismo tiempo. Citó a Coinbase como ejemplo y afirmó que hay alrededor de cinco versiones tokenizadas distintas de esa empresa, pero que ninguna representa capital accionario real en Coinbase.
Ese punto es crítico para los inversionistas minoristas, porque un token puede parecer equivalente a una acción tradicional sin serlo. En apariencia, el usuario compra una versión digital de un valor reconocido. En la práctica, puede estar adquiriendo un wrapper, un pagaré o una exposición contractual cuyo comportamiento depende del emisor del token y no de derechos directos sobre el título.
Domingo agregó que el mayor riesgo se hace visible durante acciones corporativas como divisiones de acciones. Relató que llegó a observar un wrapper de acción tokenizada cotizando con diferencias de precio de hasta cinco veces entre distintos mercados tras un split. Ese tipo de desajuste sugiere que la formación de precios puede romperse si no hay una relación clara y verificable con el activo original.
Desde la perspectiva del mercado, este fenómeno también puede erosionar la confianza en la tokenización como concepto. Si el público asocia la innovación con instrumentos opacos o inconsistentes, la adopción de modelos regulados podría enfrentar resistencia incluso cuando estén mejor estructurados.
OKX toma distancia y espera una oferta regulada
Haider Rafique, director global de socios gerentes de OKX, dijo que el exchange no ha lanzado valores tokenizados sintéticos y que no prevé avanzar antes de que exista una oferta regulada. Su declaración busca diferenciar a la empresa de plataformas que sí han listado instrumentos de este tipo bajo estructuras menos claras.
Rafique resumió esa postura con una frase directa: “No estamos vendiendo un pagaré”. Añadió que la intención es vender el activo subyacente real. La distinción es importante porque, dentro del universo de valores tokenizados, no todos los productos otorgan el mismo nivel de respaldo, protección legal ni equivalencia económica.
En este punto, el debate no se limita a tecnología blockchain. También toca aspectos de custodia, derecho societario, transparencia de reservas, aprobación del emisor y alcance de las licencias regulatorias. Un token puede existir sobre una red pública o privada, pero eso no garantiza por sí mismo que represente propiedad legalmente reconocida sobre una acción.
Por eso, el enfoque de OKX y los socios de la NYSE apunta a esperar una estructura validada por reguladores antes de desplegar una oferta amplia. Esa cautela contrasta con la velocidad que han mostrado algunos actores offshore para lanzar wrappers dirigidos a captar demanda internacional.
Arbitraje regulatorio y presión de la SEC
Domingo afirmó que el núcleo del problema está en el arbitraje regulatorio. Según explicó, emisores offshore pueden crear wrappers en jurisdicciones permisivas y luego sostener que no están apuntando a usuarios de Estados Unidos o Europa. Aun así, los tokens sin permisos pueden terminar reingresando a esos mercados por vías secundarias.
Ese punto preocupa porque la naturaleza abierta de muchas infraestructuras blockchain dificulta contener la circulación transfronteriza una vez que el activo ha sido emitido. Incluso si el emisor declara restricciones geográficas, la negociación posterior puede escapar a esos límites con relativa facilidad.
La presión regulatoria también ha aumentado. La Comisión de Bolsa y Valores (SEC) de EE. UU. ha reforzado su atención sobre la diferencia entre propiedad tokenizada real y exposición sintética, al sostener que la verdadera tokenización de acciones requiere aprobación del emisor. Esa posición refuerza la idea de que no basta con replicar económicamente una acción para afirmar que existe propiedad sobre ella.
La noticia llega después de otras controversias recientes alrededor de tokens vinculados a mercados privados. El año pasado, OpenAI dijo que los tokens de acciones de OpenAI ofrecidos por Robinhood no representaban capital accionario de OpenAI y no contaban con aprobación de la empresa. Posteriormente, Robinhood dijo que esos tokens estaban respaldados por un vehículo de propósito especial.
Ese antecedente ayudó a visibilizar un problema que va más allá de una sola empresa o plataforma. El uso de marcas reconocidas, nombres corporativos y referencias a compañías privadas o cotizadas puede crear una sensación de equivalencia que no siempre coincide con la estructura legal real del producto ofrecido.
La hoja de ruta de la NYSE para acciones tokenizadas
En enero, la NYSE dijo que estaba desarrollando una plataforma para negociación 24/7 y liquidación onchain de acciones y ETF tokenizados listados en Estados Unidos, sujeto a aprobación regulatoria. La iniciativa contempla negociación fraccionada, liquidación inmediata y órdenes denominadas en dólares.
Más adelante, ICE cerró una alianza estratégica con OKX para dar a los clientes del exchange acceso a futuros de ICE y a acciones tokenizadas de la NYSE, también pendientes de las autorizaciones correspondientes. Esa asociación sugiere que los grandes operadores del sector ven espacio para conectar infraestructura financiera tradicional con distribución cripto, siempre que el encaje legal sea sólido.
La NYSE también eligió a Securitize para ayudar a construir la plataforma de acciones tokenizadas. En ese esquema, la firma actuará como agente digital de transferencia para valores tokenizados respaldados por emisores. Ese rol apunta a resolver uno de los desafíos fundamentales del sector: cómo asegurar que el token conserve una relación verificable con el registro formal de propiedad.
Blaugrund comparó la transición hacia los valores tokenizados con el paso histórico desde la negociación en piso hacia los mercados electrónicos. Según dijo, ya no se trata de definir si esa evolución ocurrirá, sino cuándo. La comparación sugiere que, para ICE, la tokenización no es una moda pasajera sino una etapa estructural en la modernización del mercado de capitales.
De acuerdo con lo reportado por CoinDesk, el contraste entre plataformas reguladas y wrappers sintéticos emitidos offshore marcará una parte importante de la próxima fase del sector. Si la tokenización quiere escalar entre inversores institucionales y minoristas, la claridad sobre qué representa cada token será tan importante como la tecnología que lo sostiene.
En ese sentido, la advertencia lanzada por ICE, OKX y Securitize parece menos un rechazo a la tokenización y más una defensa de su versión regulada. La promesa de mercados continuos, liquidación rápida y acceso fraccionado sigue en pie. Lo que está en disputa es si esa promesa se construirá sobre derechos reales y reglas claras, o sobre instrumentos sintéticos que pueden confundir al usuario final.
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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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