El Banco de Rusia ratifica la apertura del ecosistema de las criptomonedas: «No hay restricciones para transferir criptomonedas al extranjero»
El Banco de Rusia ha salido en defensa de la ley sobre criptomonedas recientemente aprobada, que establece distinciones claras entre inversores cualificados y no cualificados, imponiendo límites de compra más bajos para el primer grupo.
El viernes, durante una rueda de prensa celebrada tras una reunión del Consejo de Administración, la gobernadora del Banco de Rusia, Elvira Nabiullina, ratificó la necesidad de establecer esta distinción, subrayando que no se limitaba al mundo de las criptomonedas y que era un elemento común en la regulación.
«Los inversores no cualificados tienen menos oportunidades porque el Gobierno, a través de la legislación, intenta protegerlos para evitar que asuman riesgos que no comprenden», declaró Nabiullina.
También subrayó que estas medidas abarcaban el ecosistema de las criptomonedas, ya que los activos digitales pueden ser incautados a sus legítimos propietarios en el extranjero si se sospecha que tienen algún vínculo con Rusia, y debido a la volatilidad del mercado de las criptomonedas.
El proyecto de ley n.º 1194918-8, cuya entrada en vigor está prevista para el 1 de septiembre, coincidiendo con la tan esperada y recientemente confirmada puesta en marcha del rublo digital, la moneda digital del banco central ruso (CBDC), establece un límite de compra de 300 000 rublos (3 800 dólares) para los inversores no cualificados, mientras que los inversores cualificados disfrutan de límites diez veces superiores.
No obstante, Nabiullina destacó la apertura del ecosistema criptográfico ruso, subrayando que no existían limitaciones para la repatriación y la transferencia de activos digitales al extranjero, al igual que en el régimen regulatorio actual.
«La transferencia de divisas ordinarias a cuentas en el extranjero no está limitada, ya que podría ser necesaria para pagar servicios sanitarios o educativos», afirmó Nabiullina, pero instó a los inversores a ser conscientes de que, al recibir estos fondos en el extranjero, no contarían con la protección de la legislación rusa.
«Si se encuentran con algún problema, tendrán que intentar resolverlo dentro de una jurisdicción extranjera. Recientemente hemos visto que dichos activos en jurisdicciones extranjeras han sido objeto de cierre, ejecución hipotecaria y bloqueo», concluyó.