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La ley Clarity Act de Estados Unidos reparte poderes entre la SEC y CFTC

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El panorama regulatorio de los activos digitales en Estados Unidos ha alcanzado un punto de inflexión histórico, con el término de discusión de la Clarity Act. Y es que tras meses de intensas negociaciones legislativas centradas en la estructura del mercado y el tratamiento técnico de los rendimientos, el senador Thom Tillis ha confirmado que el proyecto de ley conocido como Digital Asset Market Clarity Act of 2025 (H.R. 3633) está listo para avanzar hacia su fase de audiencias finales en el Comité Bancario del Senado.

Este avance se produce tras la publicación de las disposiciones definitivas sobre las stablecoins, un elemento que había mantenido la legislación en un estado de estancamiento debido a las preocupaciones del sector bancario tradicional sobre la competitividad del sistema financiero.

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El fin del estancamiento legislativo: Tillis y Alsobrooks

La parálisis legislativa que rodeaba a la Clarity Act se centraba principalmente en la solicitud del senador Thom Tillis de otorgar a las instituciones bancarias más tiempo para negociar el enfoque sobre las recompensas y rendimientos derivados de las stablecoins. La preocupación central radicaba en si permitir que estos criptoactivos generen rendimientos similares a los depósitos bancarios podría socavar la estabilidad y competitividad de la banca comercial.

Sin embargo, el panorama cambió el pasado miércoles cuando Tillis anunció que el trabajo sobre el proyecto de ley ha «abordado muchas de las preocupaciones» planteadas por los diversos actores involucrados. Junto con la senadora Angela Alsobrooks, se ha divulgado el texto final que busca resolver esta disputa técnica, marcando el inicio de lo que expertos denominan la «fase de lanzamiento» de la normativa.

Rendimientos y la infraestructura de nodos

Uno de los pilares de la nueva normativa es la clarificación del estatus de los rendimientos generados por la validación de transacciones. El texto legislativo detalla que el uso de un token como pago o incentivo para los participantes de un sistema de blockchain —ya sea para validar transacciones, asegurar la red o proporcionar servicios computacionales— es una actividad legítima que debe ser regulada sin asfixiar la innovación.

Reconociendo el ecosistema DeFi

La normativa propuesta establece un reconocimiento formal para las figuras de los validadores y nodos, integrando la actividad de staking y la operación de infraestructura física como componentes esenciales del mecanismo de consenso de un sistema. Al definir legalmente estas funciones, se valida su rol crítico en la seguridad y la inmutabilidad de la red, asegurando que quienes mantienen la integridad operativa del protocolo cuenten con un respaldo jurídico claro dentro del ecosistema de activos digitales.

En cuanto a los proveedores de servicios de blockchain, la ley diseña un marco regulatorio específico para aquellas entidades que actúan como puentes tecnológicos. Estas organizaciones facilitan el acceso a las redes descentralizadas mediante la provisión de sistemas de computación, almacenamiento y transmisión de información. Esta categorización permite diferenciar a los facilitadores de infraestructura de los emisores de criptoactivos, aportando orden a la cadena de valor tecnológica.

Finalmente, el texto introduce una distinción fundamental para los desarrolladores no controladores, proponiendo un tratamiento diferenciado que reconoce su labor técnica independiente. Al proteger a quienes contribuyen al código sin ejercer un control centralizado o unilateral sobre el protocolo, la legislación busca preservar la naturaleza descentralizada de la tecnología. Este enfoque garantiza que la innovación en el software de código abierto no se vea asfixiada por responsabilidades regulatorias que solo deberían recaer en entidades con gobernanza centralizada sobre un token.

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Competencia institucional: SEC vs. CFTC

La Clarity Act se ha diseñado con el propósito fundamental de disolver la incertidumbre jurisdiccional que ha obstaculizado el crecimiento del sector durante la última década. El proyecto establece una demarcación legal sin precedentes al definir formalmente qué activos deben ser tratados como valores y cuáles se categorizan bajo la figura de commodities digitales. Esta segmentación busca aportar transparencia tanto a los emisores de criptoactivos como a los inversores institucionales que requieren un marco de cumplimiento estricto.

Bajo este esquema de supervisión dual, la Securities and Exchange Commission (SEC) conservará la autoridad sobre aquellos activos que se clasifiquen técnicamente como contratos de inversión. Para estos casos, la normativa exige la presentación de declaraciones de registro exhaustivas que deben incluir hojas de ruta de desarrollo detalladas y estados financieros auditados. Por otro lado, la Commodity Futures Trading Commission (CFTC) asumirá la jurisdicción exclusiva sobre las transacciones al contado de commodities digitales, lo que implica la creación de rutas de registro específicas para plataformas de intercambio, brokers y dealers.

La implementación de este ordenamiento jurídico tiene como objetivo estratégico mitigar la «fuga de cerebros» y el desplazamiento de capital hacia regiones con mayor certidumbre normativa, tales como Singapur o Abu Dabi. El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha enfatizado que la ausencia de reglas claras representa una amenaza directa para la competitividad tecnológica de la nación. Al estandarizar los procesos de registro y supervisión, se busca que la infraestructura de tokens y finanzas digitales se desarrolle íntegramente bajo jurisdicción local, fortaleciendo el ecosistema financiero nacional.

El impacto en las Stablecoins y el sistema bancario

La regulación de las stablecoins de pago es, quizás, la parte más transformadora para el usuario común. El proyecto prohíbe explícitamente que los bancos de la Reserva Federal ofrezcan productos o servicios directamente a individuos, reforzando el papel de los intermediarios privados y limitando el alcance de una posible Moneda Digital de Banco Central (CBDC).

El texto final sobre rendimientos establece que, para no competir deslealmente con los bancos, el acceso a ciertos tipos de intereses en USD mediante criptoactivos podría requerir la intermediación bancaria o estar vinculado a «actividades en el mundo real». Esta decisión ha generado debates dentro de la industria, con líderes del sector señalando que la «claridad» impuesta podría limitar las finanzas descentralizadas (DeFi) en favor de los actores tradicionales.

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Calendario legislativo y perspectivas de mercado

El cronograma legislativo se ha convertido en el principal adversario para la Clarity Act en su fase decisiva. Con un margen de apenas 11 semanas en el calendario del Senado antes del receso por las elecciones de mitad de período, los legisladores enfrentan una presión temporal crítica para procesar la normativa. En este contexto de urgencia, se prevé que la audiencia del Comité Bancario se programe de forma inmediata, con el objetivo de iniciar las sesiones de debate y enmiendas posiblemente durante la semana del 11 de mayo.

Las expectativas del mercado reflejan un optimismo cauteloso tras la divulgación de los últimos acuerdos técnicos. Actualmente, plataformas de predicción como Polymarket sitúan la probabilidad de que la ley sea promulgada en 2026 en un 55%, lo que representa un incremento notable en la confianza de los inversores tras conocerse el texto definitivo. Una vez que el Senado logre la aprobación del documento, la versión final deberá retornar a la Cámara de Representantes, instancia que ya validó su propia propuesta el año pasado y que ahora deberá conciliar el producto final para su firma presidencial.

Banca el gran adversario

A pesar del impulso político, la industria anticipa una intensificación en la resistencia por parte del sector bancario tradicional, que busca proteger su cuota de mercado frente a los nuevos criptoactivos. No obstante, figuras clave como el senador Bernie Moreno mantienen una postura positiva, estimando que el proceso legislativo podría completarse antes de que finalice el mes de mayo. Esta celeridad es vista como un paso necesario para que Estados Unidos recupere el liderazgo en la infraestructura de tokens y servicios financieros digitales.

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En última instancia, la Clarity Act se posiciona como un esfuerzo ambicioso para integrar los activos digitales en el engranaje financiero global. Al delimitar responsabilidades claras para los emisores y blindar jurídicamente a los desarrolladores de software, Washington intenta establecer un estándar de competencia internacional. El gran desafío que persiste es lograr un equilibrio funcional que garantice la protección del consumidor sin sacrificar el espíritu descentralizado y la capacidad de innovación que define a esta tecnología.

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