El informe económico anual del Banco de Pagos Internacionales (BPI) alerta sobre las posibles transformaciones del panorama monetario mundial. Publicado en Basilea, el documento examina el papel de los stablecoins y sus limitaciones en los sistemas financieros actuales. La institución subraya el riesgo de dolarización en ciertas economías emergentes cuando los usuarios prefieren activos digitales vinculados al dólar estadounidense. Este análisis presenta los desafíos relacionados con los tokens indexados y las posibles evoluciones de la moneda digital privada. El BPI considera que estas innovaciones requieren un marco adecuado para evolucionar.
El BPI cuestiona el lugar de los stablecoins en el sistema monetario
El Banco de Pagos Internacionales (BPI), en su informe económico anual 2026, publicado el domingo durante su asamblea general anual en Basilea, Suiza, indica que los stablecoins actuales no cumplen todas las funciones esperadas de una moneda completa. La institución analiza varios criterios esenciales, como la unicidad, elasticidad, interoperabilidad e integridad. Según sus conclusiones, los modelos existentes aún presentan limitaciones importantes en estos diferentes aspectos. Esta evaluación sitúa a los tokens indexados en el centro de los debates sobre el futuro de los pagos digitales.
El BPI también explica que los stablecoins pueden desviarse de su referencia en los mercados secundarios. Además, sus mecanismos de intercambio siguen siendo complejos para un uso diario. El informe compara así su funcionamiento con el de las acciones de fondos negociados en bolsa más que con una verdadera moneda. Este análisis coincide con las declaraciones del director general del BPI sobre su naturaleza financiera.
Sin embargo, el mercado conserva un tamaño limitado frente al sistema bancario tradicional. El BPI estima que el valor total de los stablecoins alcanzaba aproximadamente 320 mil millones de dólares a finales de mayo. Más del 99 % de estos activos siguen vinculados al dólar estadounidense, con una dominación del USDT de Tether y del USDC de Circle.
La dolarización digital preocupa al BPI en las economías emergentes
El informe destaca un fenómeno llamado dolarización de los stablecoins, donde algunos hogares usan tokens indexados al dólar como reserva de valor. Esta práctica puede modificar los movimientos de capital y reducir la influencia de las monedas nacionales. El BPI considera que esta evolución representa un desafío para la soberanía monetaria de varias economías emergentes.
Los autores también estudiaron las consecuencias económicas de una adopción masiva de los stablecoins según las reservas mantenidas por sus emisores. Su modelo indica que una expansión importante podría afectar ligeramente la producción a medio plazo. El aumento de los costos de financiamiento bancario y la disminución del crédito compensarían las ventajas relacionadas con la demanda de deuda pública.
Incluso con una capitalización muy alta, el informe observa que el impacto negativo seguiría siendo limitado en los escenarios estudiados. El BPI recuerda también que estos activos representan una parte importante de las actividades ilícitas en ciertas blockchains. Los controles relacionados con las transacciones siguen siendo más difíciles cuando los usuarios disponen de billeteras autónomas.
¿Hacia una nueva arquitectura monetaria tras las limitaciones de los tokens digitales?
Ante las dificultades identificadas, el BPI propone un enfoque diferente basado en reglas internacionales coherentes. El objetivo consiste en integrar la tokenización en el sistema existente de los bancos centrales y comerciales. Esta orientación busca preservar la estabilidad monetaria acompañando las innovaciones digitales.
El banco presenta especialmente la idea de un registro unificado que reúna varias formas de moneda tokenizada. Este modelo integraría las reservas del banco central, la moneda bancaria comercial y otros activos privados regulados. La moneda del banco central seguiría siendo el punto de referencia en esta arquitectura.
Además, también citó el proyecto Agora como una experimentación destinada a probar este enfoque. Este prototipo de pago transfronterizo reúne a varios bancos centrales e instituciones privadas. Según el informe, esta iniciativa ilustra una posible evolución de las infraestructuras financieras mundiales.
A corto plazo, las stablecoins seguirán alimentando las discusiones sobre la transformación monetaria digital y la evolución de la industria cripto. El aumento de su uso podría reforzar los debates sobre la dolarización y las reglas necesarias para regular estos nuevos instrumentos.