Mientras gran parte de la banca española y europea se ha unido en torno a la empresa Qivalis para construir una infraestructura propia basada en una stablecoin vinculada al euro, Banco Santander ha decidido jugar otra partida. La entidad presidida por Ana Botín ha optado por reforzar posiciones en las grandes redes internacionales de tokenización financiera impulsadas desde Wall Street y Londres, donde se explora la emisión de stablecoins institucionales respaldadas por divisas del G7.
Santander no está en Qivalis
El consorcio europeo Qivalis, la plataforma impulsada por grandes entidades para desarrollar una stablecoin vinculada al euro, ha anunciado la incorporación de Banco Sabadell, Bankinter, ABANCA, Kutxabank y Cecabank. Estas entidades se suman a BBVA y CaixaBank, que ya formaban parte del proyecto, en la construcción de una red paneuropea de pagos digitales. Con estas nuevas adhesiones, el consorcio ya cuenta con 37 bancos integrados en la iniciativa para lanzar esta stablecoin paneuropea.
Qivalis reúne a 37 bancos para crear un euro digital privado al margen del BCE
En todo este despliegue de la banca europea hay una ausencia que llama la atención por encima del resto: la de Banco Santander. La entidad cántabra ha preferido mantenerse al margen del bloque continental que busca plantar cara, mediante una alternativa comercial, a la expansión de los dólares digitales emitidos por las firmas estadounidenses.
Según confirmaron fuentes del Santander a este periódico, el banco ha optado por un rumbo estratégico diferente. En lugar de volcarse en exclusiva en la órbita del euro, la entidad participa en una iniciativa internacional junto a algunos de los mayores gigantes financieros del mundo, como Bank of America, Barclays, BNP Paribas, Citigroup, Deutsche Bank, Goldman Sachs, MUFG Bank Ltd, TD Bank Group y UBS.
Santander y la gran banca del G7 preparan su propia stablecoin global
Las monedas del G7
El propósito de esta alianza quedó reflejado en un comunicado difundido por Santander en octubre de 2025, en el que las entidades detallan que exploran de forma conjunta la emisión de un nuevo dinero digital respaldado íntegramente por reservas. La idea es desarrollar un activo de pago estable que pueda operar en blockchains públicos, con un foco inicial centrado en las divisas del G7.
Según los participantes, el objetivo es analizar si una solución impulsada por la propia industria financiera puede aportar los beneficios de los activos digitales y fomentar la competencia, garantizando siempre el cumplimiento regulatorio y las mejores prácticas en la gestión de riesgos.
Desafío Qivalis: La banca europea reta al BCE en la guerra fría por el dinero digital
La decisión de Santander de apostar por las monedas del G7, en lugar de sumarse al proyecto paneuropeo centrado exclusivamente en el euro, refleja también el peso indiscutible del dólar en el mapa financiero global. Al fin y al cabo, la mayor parte del comercio internacional y de las grandes operaciones transfronterizas se sigue liquidando en la divisa estadounidense, lo que convierte a este mercado en una pieza indispensable para cualquier infraestructura global de pagos digitales.
Mercados en América Latina
A diferencia de otros bancos europeos con un perfil más doméstico, una parte sustancial de los ingresos de Santander procede de Brasil, Reino Unido, Estados Unidos o México. En Brasil o México, el uso de las stablecoins ha dejado de ser una novedad para convertirse en una realidad cotidiana, utilizándose habitualmente para el ahorro, el comercio internacional, los pagos empresariales y el envío de remesas.
Para el grupo, participar en estas redes internacionales es una forma de blindar su posición frente al avance de las grandes fintech y plataformas financieras estadounidenses en dichos mercados.
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