Asimismo, insta a «mejorar los sistemas de identificación de la titularidad de los datos, las transacciones de mercado, la distribución de derechos e intereses y la protección de los intereses, poner en marcha proyectos piloto de demostración relacionados con los elementos de datos y liberar plenamente el potencial de dichos elementos», un objetivo que puede alcanzarse mediante el uso de una red nacional de blockchain.
Para la construcción de dicha red, el Partido Comunista aboga por transformaciones digitales en profundidad, incluida la puesta en marcha del proyecto «Datos al este, computación al oeste», que abarca el traslado de centros de computación desde las regiones orientales hacia las occidentales del país para aprovechar los abundantes recursos presentes en estas últimas.
La fascinación de China por la tecnología blockchain no es nueva: el país lleva tratando de desarrollar sus capacidades en este ámbito desde 2019, cuando el presidente Xi la promovió como un «importante avance para la innovación independiente de tecnologías clave».
En 2022, China designó 15 zonas piloto —entre las que se incluyen Pekín y Shanghái, así como Cantón y Chengdu, en las provincias meridionales de Guangdong y Sichuan— para albergar aplicaciones innovadoras de blockchain. En aquel momento, se seleccionaron 164 entidades, entre las que se encontraban hospitales, universidades y empresas, para llevar a cabo estos proyectos.
Más recientemente, en 2025, el Banco Popular de China destacó la tecnología blockchain como parte de su estrategia anual, revelando que la aprovecharía para «lograr la tramitación en línea de una sola ventanilla de las operaciones de pago electrónico de impuestos transfronterizos».