El equipo de la empresa EternaX Labs presentó este 5 de mayo un nuevo esquema de autenticación postcuántica llamado SILMARILS (Sistema de Autenticación Compacta Postcuántica para Sistemas de Cadenas de Criptoactivos) que produce firmas digitales de solo 160 bytes.
El desarrollo responde a uno de los principales problemas de la migración postcuántica: el tamaño de sus firmas comparado a los sistemas usados actualmente.
Las firmas estandarizadas por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de EE. UU. (NIST), las más estudiadas y analizadas actualmente, ocupan entre 690 bytes y más de 7.000 bytes cada una. A mayor tamaño de firma, mayor es el tamaño de las transacciones y eleva los costos de ancho de banda, almacenamiento y validación en redes de criptoactivos.
Según Dariia Porechna, criptógrafa y cofundadora de la EternaX Labs, SILMARILS evita ese «impuesto de tamaño» porque funciona como una firma con verificador designado, un participante específico de la red que confirma la autenticidad de una transacción antes de que se alcance el consenso.
Según lo dicho por Porechna, tras verificar la transacción, los validadores publican en la cadena un recibo de 32 bytes que permite a cualquier tercero auditarla de forma independiente una vez alcanzado el consenso. El resultado es que la huella de autenticación por transacción es de 160 bytes, entre un 76% y un 98% menor que las firmas postcuánticas estandarizadas por el NIST, según el esquema con el que se compare.
¿Son aplicables estas firmas en Bitcoin?
En Bitcoin, cualquier nodo de la red puede verificar de forma independiente que una transacción es válida usando únicamente los datos públicos de la cadena, sin depender de ningún participante específico o verificador designado como propone el esquema SILMARILS.
Las firmas ECDSA (Algoritmo de Firma Digital de Curva Elíptica), que hoy ocupan entre 70 y 72 bytes en Bitcoin, fueron diseñadas precisamente para que cualquiera pueda comprobar su validez con la clave pública del emisor.
SILMARILS opera de forma distinta. La verificación de autenticidad recae en validadores designados que actúan antes del consenso; solo después publican el recibo de 32 bytes. Un nodo externo no puede revalidar la transacción por su cuenta con los datos de la cadena y debe confiar en que los validadores hicieron su trabajo correctamente.
Para Bitcoin, cuyo principio de diseño es eliminar exactamente esa dependencia, la incompatibilidad es estructural, no de parámetros. La propia Porechna reconoce en el comunicado que SILMARILS no es un reemplazo directo de las firmas públicas estándar.
De modo tal, incorporarlo en Bitcoin exigiría rediseñar el modelo de verificación de la red a través de un hard fork (una modificación del protocolo) y alcanzar un consenso amplio entre desarrolladores.
criptonoticias.com