Bitcoin ha experimentado colapsos de exchanges, represiones gubernamentales y debates comunitarios sobre cómo debería escalar la red. Sin embargo, una propuesta destinada a restringir ciertos tipos de datos almacenados en la blockchain se ha convertido en uno de sus debates de gobernanza más controversiales en varios años.
La Propuesta de Mejora de Bitcoin (BIP)-110 buscaba restringir temporalmente las reglas de consenso de la red de una manera que dificultaría considerablemente muchos tipos de transacciones no financieras.
Sus partidarios consideran la propuesta como un intento de restaurar el propósito original de Bitcoin como dinero digital de igual a igual. Pero los críticos afirman que representa un intento de restringir o censurar ciertos usos de Bitcoin.
La propuesta ahora parece tener pocas probabilidades de activarse después de no lograr obtener un respaldo significativo de la industria y numerosos desarrolladores e inversores destacados de Bitcoin expresando su oposición al mismo. No obstante, el debate circundante seguramente continuará y ofrece una visión fascinante de cómo funciona realmente la gobernanza de Bitcoin.
Propósito de Bitcoin
La controversia del BIP-110 comienza con una pregunta que ha dividido a la comunidad de Bitcoin durante muchos años: ¿para qué sirve realmente el espacio de bloque de Bitcoin, o la capacidad para manejar datos en cada bloque?
La activación de la actualización Taproot en 2021 permitió a los desarrolladores incrustar imágenes, texto y otros datos directamente en las transacciones de Bitcoin. Estas "inscripciones" dieron lugar a los Ordinals que habilitó la propia versión de tokens no fungibles de Bitcoin (NFTs) y posteriormente Runes, que podrían describirse como un protocolo para acuñar memecoins.
Sus partidarios sostienen que estas aplicaciones utilizaron Bitcoin exactamente como fue diseñado, pagando un precio por el espacio en bloques y utilizando ese espacio según consideren oportuno. No era, dijeron, responsabilidad de Bitcoin decidir qué se podía y qué no se podía almacenar en su red.
Otros discreparon. Algunos usuarios veteranos de Bitcoin, como el experimentado desarrollador Luke Dashjr, argumentaron que estas aplicaciones eran explotando lagunas técnicas en lugar de aprovechar la funcionalidad prevista. La controversia radica en que grandes cantidades de datos no financieros expanden innecesariamente la blockchain, incrementando los requisitos de ancho de banda necesarios para operar un nodo completo y dificultando la preservación de la descentralización al favorecer a las grandes empresas mineras.
BIP-110 no fue diseñado para prohibir por completo los datos no financieros, sino para reforzar temporalmente las reglas de consenso sobre los datos de transacciones, haciendo que los métodos de inscripción sean imposibles.