- El Salvador ha añadido 8 $BTC en siete días, lo que ha elevado su reserva por encima de los 7.689 $BTC, con un valor aproximado de 490 millones de dólares.
- El país se ha mantenido fiel a una política de aproximadamente un bitcoin al día, sumando más de 1.600 $BTC entre enero y abril de 2026.
- Un acuerdo con el FMI por valor de 1.4 mil millones de dólares insta a San Salvador a detener las compras, pero Bukele afirma que el país «no venderá».
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Comprar en las caídas, cada día
Las últimas incorporaciones, según los datos oficiales de la reserva de bitcoins del país, elevan el total de El Salvador a 7.688,37 $BTC. Bitcoin.com News ya informó de que la reserva superó los 7.680 $BTC la semana pasada, cuando su valor superaba los 510 millones de dólares, lo que demuestra la convicción de la «Nación Central» a pesar de la inestabilidad generalizada de los indicadores macroeconómicos.
El Gobierno ha descrito su estrategia como «comprar en las caídas, todos los días», manteniendo un ritmo de uno o más bitcoins al día, independientemente de la evolución del precio. Esa constancia se tradujo rápidamente en resultados a principios de este año, cuando El Salvador adquirió más de 1 600 $BTC solo entre enero y abril, convirtiendo un eslogan en uno de los programas de acumulación soberana más seguidos del mundo (junto con Bután).
El Salvador se convirtió en el primer país en convertir el bitcoin en moneda de curso legal en 2021 y, aunque posteriormente suavizó algunas de esas normas bajo presión externa, la acumulación por parte del Estado ha continuado. La reserva se mantiene como una posición a largo plazo, más que como una cartera de negociación, y el Gobierno ha subrayado en repetidas ocasiones que no tiene intención de vender.
El enfrentamiento con el FMI
Las compras continúan en medio de una tensión abierta con el Fondo Monetario Internacional (FMI) porque, en el marco de un acuerdo de financiación de 1.4 mil millones de dólares, el fondo ha instado repetidamente al sector público de El Salvador a detener la acumulación de bitcoins (llegando incluso a cuestionar en varias ocasiones cómo se compaginan las compras en curso con los términos del acuerdo).
San Salvador ha seguido adelante a pesar de todo y Bukele ha presentado las crecientes reservas de su país como una apuesta generacional, insistiendo en que el país «no venderá» y argumentando que la reserva se revalorizará con el tiempo, en lugar de servir como una operación a corto plazo. Este enfrentamiento se ha convertido en un subargumento recurrente en la saga de El Salvador con el prestamista, poniendo a prueba hasta qué punto un prestatario soberano puede apartarse de las directrices del FMI sin dejar de recurrir a su financiación. Si bien la imagen y el optimismo que transmite esta medida son dignos de elogio, las cifras no son nada del otro mundo, al menos por el momento.
Dicho esto, ocho bitcoins en siete días es una suma pequeña en comparación con el total del país, y el valor en dólares de la reserva sube y baja con el precio del bitcoin, más que con el ritmo de compra. Pero el poder de la estrategia reside en su persistencia, es decir, un goteo constante de compras que, con el paso de los años, se acumula hasta alcanzar una posición nacional considerable.
En cualquier caso, la siguiente pregunta es si El Salvador podrá seguir acumulando bitcoins sin provocar un déficit económico masivo, especialmente si los precios siguen rondando el umbral de los 60 000 dólares. Además, podría producirse un enfrentamiento más agudo con el FMI si Bukele no da señales de cambiar de rumbo.