Robert Kiyosaki, conocido por el libro Padre rico, padre pobre, volvió a defender públicamente a Bitcoin mientras enfrentaba críticas por una de sus advertencias más repetidas en redes: la llegada de un gran colapso financiero. El empresario y educador financiero respondió a un comentario en X y aprovechó para explicar por qué continúa acumulando $BTC y otros activos que considera escasos.
De acuerdo con lo publicado por U.Today, Kiyosaki reaccionó luego de que una persona se quejara por un tweet reciente en el que afirmó que se estaba haciendo más rico a medida que comenzaba la crisis de mercado de 2026. Según su versión, quien lo criticó no había seguido sus publicaciones anteriores y por eso no entendía la lógica de su estrategia para navegar un escenario de crisis.
El comentario llega en un momento en el que Kiyosaki sigue siendo una voz muy visible dentro del debate sobre Bitcoin, inflación, deuda y fragilidad del sistema financiero tradicional. Aunque sus predicciones sobre un desplome mayor han generado cuestionamientos desde hace tiempo, su postura no ha cambiado: prefiere activos que no dependan, según él, de la capacidad de emisión de gobiernos, bancos o instituciones financieras.
Kiyosaki lleva años promoviendo la idea de proteger patrimonio con activos duros o escasos. En ese grupo suele incluir a Bitcoin, Ethereum, el oro y la plata física, en contraste con instrumentos como bonos, fondos y dinero fiduciario, a los que observa con mayor desconfianza.
Kiyosaki se disculpa, pero mantiene la advertencia
En su publicación, Kiyosaki dijo de forma irónica que ofrecía disculpas por haber citado antiguas predicciones atribuidas al futurista Nostradamus, del año 1500, y a Edgar Cayce, de 1940, sobre el inicio de una crisis económica global en 2026. El tono del mensaje no implicó un retiro de su tesis, sino más bien una reafirmación de su expectativa de turbulencia económica.
Según explicó, el problema de su crítico era que se había molestado por la afirmación de que Kiyosaki planea enriquecerse más durante esa crisis. El autor sostuvo que esa reacción parte de no haber comprendido su enfoque previo. En otras palabras, insistió en que ya había explicado antes cómo posicionarse, a su juicio, para salir fortalecido de un colapso financiero.
MY APOLOGIES:
In my previous X I quoted futurists Nostradamus’ 1500 and Edgar Caycees 1940 prediction that a global economic crisi would begin in 2026.
A friend contacted me. He was upset with me because I stated I was going to richer during the 2026 crisis.
His problem was…
— Robert Kiyosaki (@theRealKiyosaki) March 27, 2026
Kiyosaki también recordó que ha recibido cuestionamientos por sus reiteradas advertencias en X sobre lo que llama “el mayor crash de la historia”. Aun así, no se apartó de ese lenguaje ni moderó el tono de su narrativa. Su respuesta apuntó a remarcar que su filosofía de inversión no se basa en esperar estabilidad, sino en prepararse para escenarios de dislocación severa.
En ese contexto, reiteró una idea central de su discurso: no invierte en índices bursátiles populares como el S&P 500, ni en bonos de Estados Unidos, fondos mutuos o ETF. Tampoco, dijo, ahorra efectivo. Resumió esa visión con una frase tajante: no invierte en nada que el gobierno, los bancos o Wall Street impriman.
Ese punto resulta clave para entender por qué Bitcoin aparece una y otra vez en sus mensajes. Para Kiyosaki, la criptomoneda funciona como una alternativa frente a instrumentos tradicionales que considera expuestos a políticas monetarias expansivas, inflación o manipulación institucional. Aunque esa lectura no es compartida por todos los analistas, ha sido una de las razones más citadas por figuras que favorecen activos descentralizados.
Por qué Bitcoin forma parte de su estrategia
Tras responder a las críticas, Kiyosaki volvió a explicar cómo construyó el flujo de caja que luego destina a la compra de activos. Mencionó la publicación de sus libros, la comercialización de su juego de mesa Cashflow en más de 50 idiomas, la cría y venta de ganado, la perforación y venta de petróleo, y el alquiler de apartamentos.
Con las ganancias provenientes de esas actividades, afirmó que compra y acumula Bitcoin, Ethereum, así como oro y plata físicos. La idea de fondo es simple: generar ingresos en negocios y trasladar ese capital a reservas que él considera más sólidas frente al deterioro del dinero fiduciario y del sistema financiero tradicional.
El empresario añadió que al comienzo contaba con muy poco dinero, por lo que debió comprar pequeñas cantidades de esos activos y conservarlas sin vender. En su relato, esa disciplina de acumulación fue esencial para construir su posición con el tiempo. No presentó un modelo complejo, sino una práctica gradual basada en compras parciales y paciencia.
Uno de los datos más llamativos de su mensaje fue el recuerdo de sus primeras adquisiciones de Bitcoin. Kiyosaki aseguró que compró sus primeros 6 bitcoins cuando el precio era de USD $600. También dijo que gastó todo el dinero que tenía en ese momento y que luego “no comió durante días”, una frase con la que buscó ilustrar el nivel de convicción que tenía en esa decisión.
Más allá del tono anecdótico, la referencia apunta a reforzar una narrativa frecuente entre los defensores tempranos de Bitcoin: la idea de haber asumido riesgos altos en etapas iniciales para capturar valor a largo plazo. En el caso de Kiyosaki, ese argumento se mezcla con su visión más amplia sobre deuda, emisión monetaria y pérdida del poder adquisitivo.
Bitcoin, Ethereum, oro y plata como refugios ante la incertidumbre
Kiyosaki dejó claro que no solo mantiene Bitcoin dentro de su cartera. También dijo que sigue acumulando Ethereum, además de oro y plata físicos. Esa combinación refleja una estrategia híbrida entre activos digitales y metales preciosos, dos segmentos que con frecuencia aparecen juntos en discursos centrados en cobertura ante crisis.
Para parte del mercado, esa mezcla tiene sentido porque combina la portabilidad y escasez programada de Bitcoin con la trayectoria histórica del oro y la plata como depósitos de valor. Para otros inversores, en cambio, la volatilidad de las criptomonedas complica su rol como refugio. El punto importante aquí es que Kiyosaki volvió a colocarlos dentro del mismo marco conceptual.
También admitió que no sabe con certeza si ese “mayor crash de la historia” ocurrirá este año. Ese matiz es relevante porque muestra que, aunque sostiene la advertencia, no afirma tener una certeza total sobre el momento exacto del evento. Aun así, aseguró que, si la crisis efectivamente llega, está convencido de que se hará más rico.
Esa conclusión resume el núcleo de su estrategia: no intenta adivinar cada movimiento del mercado, sino posicionarse con activos que considera ventajosos en un entorno de tensión financiera. Desde su perspectiva, una caída severa no sería solo una amenaza, sino una oportunidad de transferencia de riqueza para quienes ya estén preparados.
La postura de Kiyosaki sigue generando adhesión y rechazo a partes iguales. Sus mensajes conectan con inversores que ven a Bitcoin como cobertura frente a políticas monetarias flexibles y al mismo tiempo irritan a quienes cuestionan sus predicciones recurrentes de desastre. En cualquier caso, su respuesta reciente confirma que no ha cambiado de libreto: mantiene su visión negativa sobre los mercados tradicionales y sigue apostando por $BTC, ETH, oro y plata.
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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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