En las calles de Santa Cruz de la Sierra, calificado como el motor económico y comercial de Bolivia, bitcoin ($BTC) se convierte en un instrumento de intercambio cotidiano. Esta semana, cinco nuevos establecimientos se integraron a la red global de pagos en la moneda digital pionera, consolidando un fenómeno que avanza más rápido que la burocracia estatal.
La iniciativa, impulsada por el colectivo Bitcoin Lab Bolivia, permitió que negocios como la tienda de suplementos Pura Vida con Luna y la tecnológica D&J Tech comenzaran a procesar transacciones en satoshis (o sat), que es la unidad más pequeña de un bitcoin.
Al registrarse en la plataforma de código abierto btcmap.org, estos comercios ya están detectables bajo el radar de la comunidad internacional. Y con ello formalizan la tendencia de adopción de un sistema financiero paralelo en un país que aún no ha definido totalmente la regulación para la industria que se desarrolla en el país.
La actual expansión ocurre en un escenario jurídico ambivalente. Si bien el Banco Central de Bolivia (BCB) levantó la prohibición general sobre criptoactivos en junio de 2024, el país carece todavía de una regulación específica que ordene el funcionamiento de las empresas del sector.
En sí, Bolivia ha marcado un avance histórico hacia la institucionalización de las criptomonedas en la banca, pero aún está en fase de implementación. No convierte los activos digitales en moneda de curso legal nacional (solo el boliviano lo es), sino que las habilita como instrumento regulado dentro del sistema financiero supervisado.
No obstante, el andamiaje normativo para los proveedores de servicios virtuales continúa en desarrollo. Este esfuerzo regulatorio se apoya en acuerdos de cooperación técnica firmados con El Salvador en 2025, destinados a fortalecer los mecanismos de monitoreo en un mercado que, hasta hace poco, operaba en la sombra, tal como lo informó CriptoNoticias anteriormente.
Un vacío legal fomenta la adopción de bitcoin en Bolivia
Mientras tanto, crecen los comercios que integran bitcoin para pagos. Estos funcionan principalmente a través de la red Lightning, una capa secundaria de Bitcoin que permite transacciones rápidas y de bajo costo. Los clientes transfieren satoshis desde sus monederos digitales al punto de venta del comercio.
«En Bolivia no están pidiendo permiso. Están usando Bitcoin», señalaron desde la cuenta UnidosXSatoshi, en X, resaltando la naturaleza descentralizada de un movimiento que no espera por la validación del Estado.
Este repunte en la adopción de bitcoin y criptomonedas se viene experimentado desde 2024, impulsado en gran medida por la escasez de divisas extranjeras y la necesidad de alternativas para el comercio. En ese escenario, la stablecoin de Tether, USDT, también emerge como salvavidas ante una elevada y constante inflación.
Y aunque desde octubre de 2025, el país tiene como presidente a Rodrigo Paz Pereira, considerado por un potencial aliado de bitcoin, el gobernante no se ha pronunciado específicamente sobre estos nuevos 34 comercios listados en el mapa global.
Por ahora, mientras el gobierno avanza con cautela en la redacción de normas, los emprendedores de Santa Cruz y otras comunidades han decidido que la tecnología de Bitcoin es su mejor regulador.
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