Durante años, Bitcoin fue presentado como un activo inmune a la política monetaria. Una reserva de valor ajena a bancos centrales, balances inflados y decisiones discrecionales. Sin embargo, la realidad de mercado suele ser menos romántica y bastante más incómoda.
Liquidez primero, narrativa después
El gráfico compartido por Holger Zschaepitz, basado en un análisis de Matt King (Satori Insights), expone una correlación que muchos prefieren ignorar: los grandes movimientos de Bitcoin tienden a coincidir con expansiones y contracciones del balance de la Reserva Federal. No es una causalidad perfecta, pero sí un patrón persistente.
I like this chart from the latest note by credit legend Matt King, who shares sharp and often provocative ideas through Satori Insights. It shows a correlation between the change in the Fed's balance sheet and Bitcoin. His rule of thumb is that expansions in central bank reserves… pic.twitter.com/O4Uuu1rn1c
— Holger Zschaepitz (@Schuldensuehner) February 4, 2026
Cuando la Fed expande reservas, la liquidez no se queda quieta. Busca rendimiento, velocidad y narrativa. En ese entorno, los activos más sensibles al momentum -como Bitcoin- suelen beneficiarse de forma desproporcionada. No porque hayan cambiado sus fundamentos, sino porque el exceso de liquidez empuja a los inversores hacia los segmentos más volátiles y aspiracionales del mercado.
El problema aparece cuando ese viento de cola empieza a desaparecer.
La tesis de King es clara: los mercados impulsados por momentum son propensos a correcciones en forma de sierra, movimientos bruscos, asimétricos y difíciles de anticipar. Y Bitcoin, lejos de ser una excepción, suele ser el primero en sentir la presión cuando el balance de los bancos centrales deja de crecer o comienza a reducirse.
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El riesgo de confundir convicción con exceso de liquidez
Esto no invalida a Bitcoin como activo, ni mucho menos. Pero sí obliga a ajustar el marco mental. En la práctica, Bitcoin ha funcionado más como un termómetro de liquidez global que como un refugio puro frente al sistema financiero tradicional. En fases expansivas, amplifica el optimismo. En fases contractivas, expone con crudeza la fragilidad del exceso de apalancamiento y del FOMO acumulado.
Pensar que Bitcoin puede subir de forma sostenida mientras la marea monetaria se retira es, como mínimo, optimista. No imposible, pero estadísticamente poco frecuente. La historia reciente muestra que cuando la Fed reduce balance, la tolerancia al riesgo se evapora y los activos más volátiles pagan el precio primero.
La pregunta relevante no es si Bitcoin «debería» desacoplarse de la política monetaria. La pregunta real es si el mercado está preparado para operar Bitcoin en un entorno de liquidez más escasa, sin el respaldo implícito de balances en expansión.
Porque si la era de dinero fácil entra en pausa prolongada, el mercado va a separar con rapidez convicción de simple momentum. Y en ese proceso, no todos los relatos sobreviven intactos.
El gráfico no predice el futuro, pero sí recuerda algo esencial: en los mercados, la liquidez manda. Y cuando cambia, lo hace sin pedir permiso.
-Mr. Market
criptotendencia.com