En el universo de Bitcoin (BTC), donde las subidas y bajadas de precio dibujan un paisaje de incertidumbre, una corriente subterránea está transformando el panorama financiero.
Una dinámica que pasa desapercibida para el ojo casual revela un movimiento de riqueza que fluye desde los inversionistas más nerviosos hacia aquellos que permanecen imperturbables ante las oscilaciones del mercado.
Los datos on-chain muestran cómo el estrés financiero sacude a los tenedores de corto plazo, mientras los llamados «hodlers» de largo plazo encuentran en las caídas una oportunidad para fortalecer sus posiciones.
Este fenómeno, analizado en el informe «The Week On-Chain» de Glassnode, pone en evidencia un mercado en reconfiguración, donde la paciencia parece ser la moneda de mayor valor.
Mientras el precio de BTC se mantiene en un rango entre los 83.000 y 88.000 dólares a finales de marzo de 2025, los gráficos y métricas desvelan una narrativa compleja. Este movimiento refleja una tendencia a mediano plazo, especialmente mientras el precio permanezca lejos de la barrera de los 100.000 dólares.
Los inversionistas de corto plazo enfrentan pérdidas que los colocan en una posición incómoda, mientras los hodlers de largo plazo, curtidos por años de ciclos de euforia y correcciones, están entrando en una nueva etapa de acumulación.
Para estos últimos, las caídas de precio no representan una amenaza, sino una oportunidad estratégica para sumar más «sats» —la unidad mínima de bitcoin— a precios más accesibles. ¿Qué fuerzas impulsan esta transferencia de riqueza? ¿Cómo se explica esta serenidad en medio de un entorno que, para muchos, parece caótico? La respuesta yace en los datos y en el comportamiento de los actores que dan vida a este ecosistema.
El estrés de los novatos y la serenidad de los veteranos
Los números ofrecen una ventana clara hacia esta dinámica. Según Glassnode, el volumen combinado de ganancias y pérdidas realizadas ha experimentado una caída pronunciada desde el máximo histórico de bitcoin en enero, cuando alcanzó los 109.300 dólares, generada por la llegada de Donald Trump al poder, como lo reportó CriptoNoticias.
En ese entonces, el flujo de capital alcanzaba los 3.400 millones de dólares diarios, pero hoy se ha reducido a apenas 508 millones, lo que representa una contracción del 85%. Este nivel es comparable al observado durante los meses de acumulación de 2024, cuando el precio fluctuaba entre 50.000 y 70.000 dólares, como se aprecia en el siguiente gráfico.
La disminución apunta a una demanda más débil en el mercado, pero también a una presión vendedora menos intensa, lo que sitúa a bitcoin en un estado de equilibrio que invita tanto a la cautela como al análisis.
Dentro de este contexto, surge una marcada diferencia en el comportamiento de los inversionistas. Los tenedores de corto plazo, quienes ingresaron al mercado recientemente y adquirieron sus monedas a precios más altos, son los principales responsables de las pérdidas actuales.
El siguiente gráfico proporciona una visión profunda de las dinámicas entre tenedores de corto plazo (STH) y largo plazo (LTH) en el mercado de bitcoin. Allí se ilustra cómo las estrategias de inversión de STH y LTH impactan sus resultados financieros en diferentes fases del ciclo de mercado de bitcoin, reflejando la transferencia de riqueza.
«Las condiciones impredecibles y volátiles del mercado han sido un desafío evidente para los nuevos inversionistas», explica el informe de Glassnode. Estas fluctuaciones han puesto a prueba su capacidad de resistencia, llevándolos a vender en momentos de pánico o a mantener posiciones que ahora están bajo el agua, es decir, por debajo de su costo original.
Por el contrario, los hodlers de largo plazo, con una trayectoria que abarca varios ciclos de mercado, lideran la toma de ganancias. Sus posiciones, acumuladas a precios mucho más bajos, les permiten beneficiarse de las subidas sin sucumbir a la presión de las correcciones.
Para comprender este flujo de riqueza, Glassnode introduce dos conceptos fundamentales que describen las dinámicas de capital en la red de Bitcoin.
Las entradas de capital se producen cuando un nuevo comprador adquiere una moneda a un precio superior al que el vendedor pagó originalmente, generando una ganancia realizada para este último. En el otro extremo, la destrucción de capital ocurre cuando un titular vende con pérdidas, y un nuevo inversionista compra esas monedas a un precio inferior al original.
Estas transacciones reflejan las decisiones de los participantes: los vendedores aceptan descuentos en tiempos de incertidumbre, mientras los compradores aprovechan esos momentos para entrar al mercado a precios más bajos. En esencia, cada operación es un reflejo de la psicología y las expectativas que dominan el ecosistema.
Un mercado en pausa: ¿equilibrio o estancamiento?
La interacción entre ganancias y pérdidas ofrece una perspectiva adicional sobre el estado actual del mercado.
Al analizar la diferencia entre las ganancias realizadas por los tenedores de largo plazo y las pérdidas de los de corto plazo, Glassnode observa que esta métrica ha regresado a una zona neutral o de equilibrio, como muestra el gráfico.
Las ganancias de los veteranos se compensan ahora con un volumen equivalente de pérdidas de los novatos, lo que sugiere un estancamiento en las entradas de capital fresco. La demanda, aunque presente, no muestra el vigor necesario para impulsar un nuevo rally, mientras la toma de ganancias, aunque en desaceleración, sigue actuando como una resistencia que frena el avance del precio.
En los mercados alcistas sostenibles, las entradas de capital suelen superar ampliamente la destrucción, pero el panorama actual indica que bitcoin está atravesando una fase de consolidación.
Los tenedores de corto plazo cargan con el peso de las pérdidas, un fenómeno que se intensifica durante las correcciones locales o las liquidaciones masivas. Su oferta en pérdidas ha alcanzado los 3,4 millones de BTC, el mayor volumen desde julio de 2018, un dato que subraya la magnitud del estrés financiero que enfrentan.
«La presión financiera y el estrés están afectando a los inversionistas de corto plazo de manera significativa», señala Glassnode.
Este grupo, compuesto mayormente por quienes compraron en los picos recientes, se encuentra atrapado entre la esperanza de una recuperación y la realidad de un mercado que no ofrece señales claras de dirección. Mientras tanto, los hodlers de largo plazo aprovechan los repuntes para realizar ganancias, un comportamiento que históricamente ha marcado los períodos de mayor euforia en ciclos pasados.
Sin embargo, el ciclo actual introduce una dinámica que lo distingue de sus predecesores. A diferencia de mercados alcistas anteriores, donde la distribución masiva de los tenedores de largo plazo solía señalar el fin de las alzas, ahora se observan olas alternadas de distribución y acumulación.
Hasta la fecha, se han identificado dos fases principales: una primera ola de distribución de 929.000 BTC (rojo), seguida por una acumulación de 817.000 BTC (verde); y una segunda ola de distribución de 1.11 millones de BTC (rojo), con una acumulación en curso de 278.000 BTC. En total, más de 2 millones de BTC han cambiado de manos, un volumen que en el pasado habría sido suficiente para cerrar un ciclo alcista, como muestra el gráfico.
No obstante, los períodos de reacumulación han absorbido gran parte de esta presión vendedora, manteniendo al mercado en un estado de relativa estabilidad.
La acumulación de bitcoin como estrategia
Esta alternancia entre distribución y acumulación podría ser el factor que explica la estructura ordenada de precios que bitcoin experimenta en este momento.
Los aumentos repentinos de precio desencadenan una intensa toma de ganancias por parte de los hodlers de largo plazo, pero estos episodios son seguidos por fases de consolidación en las que los mismos actores vuelven a sumar oferta.
Un indicio claro de esta segunda ola de acumulación se encuentra en las monedas con una antigüedad de 3 a 6 meses, un grupo que está en transición entre los tenedores de corto y largo plazo. La riqueza de esta cohorte está creciendo, lo que sugiere que las monedas adquiridas cuando bitcoin alcanzó los 100.000 dólares están madurando y pasando a manos más resilientes, tal como se observa en el gráfico.
Estos compradores, que han resistido las turbulencias recientes, muestran una confianza que podría anticipar un aumento en la oferta de los hodlers de largo plazo.
Si este grupo mantiene sus posiciones en las próximas semanas, su comportamiento podría consolidar aún más la base de acumulación actual. Mientras tanto, el mercado opera en un rango entre 78.000 y 88.000 dólares, con una disminución en la magnitud de las ganancias y pérdidas realizadas.
Este fenómeno refleja una demanda más débil, pero también una presión vendedora menos agresiva, lo que sugiere que el mercado está buscando un nuevo punto de apoyo antes de definir su próximo movimiento.
La psicología detrás de los números
Más allá de las cifras, el comportamiento de los inversionistas revela una dimensión psicológica que impulsa estas dinámicas. Los tenedores de corto plazo, atrapados en la urgencia de los movimientos diarios, tienden a reaccionar ante cada caída con temor o desesperación.
Su horizonte temporal, limitado por la necesidad de resultados inmediatos, los convierte en presa fácil de la volatilidad. En cambio, los hodlers de largo plazo operan con una mentalidad distinta: ven a bitcoin no como un vehículo de ganancias rápidas, sino como un activo cuya verdadera fortaleza se manifiesta con el tiempo.
Esta diferencia de enfoque es lo que permite a los veteranos aprovechar las caídas para acumular, mientras los novatos ceden sus posiciones a precios más bajos.
El informe de Glassnode también destaca cómo las caídas de precio actúan como un mecanismo de «selección natural» dentro del mercado. Quienes no pueden soportar las pérdidas venden, transfiriendo sus monedas a aquellos dispuestos a esperar.
Este proceso, aunque doloroso para algunos, fortalece la base de tenedores de largo plazo, quienes acumulan con la convicción de que los ciclos pasados se repetirán. La historia de bitcoin está llena de ejemplos de esta resiliencia: desde los mínimos de 2018 hasta los picos de 2021, los hodlers han sido recompensados por su paciencia, mientras los impacientes han quedado atrás.
¿Hacia dónde va bitcoin?
El contraste entre el estrés de los tenedores de corto plazo y la calma de los de largo plazo dibuja un mercado en plena metamorfosis.
Las caídas de precio, lejos de ser un obstáculo insalvable, se convierten en trampolines para quienes ven en bitcoin un activo de largo aliento. Los datos on-chain muestran que esta transferencia de riqueza no es un evento fortuito, sino el resultado de una estrategia que capitaliza la impaciencia de unos y la perseverancia de otros.
Sin embargo, el futuro sigue siendo una incógnita: ¿es este equilibrio un preludio a un nuevo impulso alcista o simplemente una pausa antes de una corrección más profunda?
Por ahora, el mercado parece tomarse un respiro. Los hodlers de largo plazo acumulan con tranquilidad, los tenedores de corto plazo resisten como pueden, y bitcoin sigue su curso.
En este juego de resistencia, la volatilidad no solo pone a prueba la fortaleza de los inversionistas, sino que redefine quiénes se quedan con las ganancias cuando el polvo se asienta. La historia de esta moneda, escrita en cada bloque de su cadena, continúa siendo un relato de contrastes, donde el tiempo, la convicción y la capacidad de soportar la tormenta determinan los verdaderos vencedores.