Las criptomonedas se disparan este jueves después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, haya instado al Congreso a aprobar la CLARITY Act. Así, el bitcoin (BTC) vuela y supera los 71.000 dólares, mientras que el ethreum (ETH) cotiza por encima de los 2.200 dólares.
Y es que esta ley de estructura de mercados de activos digitales estadounidenses lleva bloqueada en el Senado desde junio, con una votación de procedimiento aplazada hasta el 15 de septiembre. Por ello, el respaldo del republicano ha animado a los inversores.
Es más, Trump ha enfatizado que el Congreso necesita "dar el siguiente paso" aprobando la legislación. Unas declaraciones que ha realizado durante un evento en la Casa Blanca con los principales consejeros delegados del sector tecnológico, en el que predominaban nombres vinculados a las criptomonedas.
El presidente ha pedido "una versión justa" de la CLARITY Act y ha defendido que "es una legislación estructurada muy, muy poderosa que nos mantendrá por delante de China, por delante de todos los demás". "Abriremos la puerta a la próxima ola de innovaciones e innovadores".
El mercado de las criptomonedas también se anima con la propuesta de la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos (SEC) que, bajo el nombre de "Regulation Crypto Assets", ofrece a los emprendedores de estos activos una vía más clara y considerablemente más ligera para captar capital bajo la legislación federal sobre valores.
"La propuesta de la SEC refuerza la idea de que el sector cripto está pasando de ser un mercado de activos a convertirse en infraestructura financiera. Tras los ETF, la custodia institucional, las stablecoins y la tokenización, ahora existe una propuesta para establecer un marco específico en el que los proyectos cripto puedan captar capital y desarrollar sus negocios dentro del perímetro regulatorio", señala Javier Molina, analista senior de mercados de eToro.
La propuesta prevé hasta 5 millones de dólares para proyectos en fase inicial y hasta 75 millones de dólares en un periodo de 12 meses para rondas de financiación de mayor envergadura.
"Lo verdaderamente nuevo es que la SEC está empezando a reconocer el ciclo de vida de un criptoactivo. Un token puede considerarse inicialmente una inversión porque su valor depende de que el equipo cumpla los compromisos asumidos y desarrolle el proyecto. Sin embargo, esa relación puede dejar de existir una vez que se hayan completado esos esfuerzos esenciales", añade Molina.
De hecho, el experto comenta que la 'Regla 400' propone un marco regulatorio diseñado específicamente para facilitar esa transición. "Esto aporta algo de lo que el ecosistema carecía: una mayor claridad sobre cómo un proyecto puede pasar de una fase de financiación y desarrollo a otra en la que el activo opera con mayor independencia de su promotor".
"Se trata de un paso más hacia un mercado cripto cada vez más institucional, aunque no tenga un impacto directo en bitcoin. La primera fase del sector cripto se centró en la compra de tokens. La siguiente consiste en crear los mecanismos para financiarlos, custodiarlos, distribuirlos, negociarlos e integrarlos en el sistema financiero. Pero esto también conlleva un riesgo: podríamos acabar con activos cada vez más descentralizados, mientras que el capital y la liquidez fluyen a través de un número relativamente reducido de custodios, plataformas de negociación, creadores de mercado e intermediarios", subraya Molina.
Con todo, indica que una mayor regulación puede atraer más capital y fomentar la adopción, "pero también puede conducir a una mayor concentración de la infraestructura".
Por otro lado, el sentimiento se ha visto respaldado por el retroceso en los rendimientos de los bonos tras la intervención del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos que ha anunciado que "está duplicando, como mínimo", el volumen de las operaciones de recompra de bonos destinadas a apoyar la liquidez de los títulos nominales con cupón y vencimiento a largo plazo (los segmentos de 10 a 20 años y de 20 a 30 años).
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