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Visa y CoinShares detectan creciente interés por criptos y stablecoins en Asia-Pacífico

source-logo  diariobitcoin.com 05 Octubre 2026 14:32, UTC
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El interés por los criptoactivos aparece en dos escenarios distintos: consumidores que contemplan usar stablecoins para pagos y personas con alto patrimonio que ya incorporan activos digitales a sus inversiones.

Dos encuestas divulgadas el lunes 5 de octubre muestran esas tendencias en Asia-Pacífico y en siete mercados de Estados Unidos y Europa, aunque sus resultados no describen a los mismos grupos ni permiten comparar directamente sus niveles de adopción. En conjunto, los datos reflejan intención de uso entre consumidores y una presencia más asentada en las carteras de los inversores encuestados.

Consumidores de Asia-Pacífico miran a las stablecoins

Una investigación de Visa, realizada en junio y julio con 14.250 personas de 14 mercados de Asia-Pacífico, encontró que 46% probablemente usaría stablecoins dentro de cinco años. La cifra contrasta con el 16% que dijo haberlas utilizado durante los 12 meses anteriores, una diferencia que señala una expectativa de crecimiento, pero no confirma que esa intención vaya a convertirse en uso efectivo. El dato recoge respuestas sobre una posibilidad futura, no una previsión comprobada de transacciones.

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El interés potencial también se relaciona con actividades cotidianas: los encuestados mencionaron compras en línea, viajes y adquisiciones en el extranjero como posibles usos. Casi la mitad espera que las stablecoins se adopten ampliamente para transferencias internacionales en los próximos cinco años, según los resultados divulgados. La encuesta, sin embargo, no indica que esa adopción ya ocurra a esa escala ni que los participantes hayan escogido un proveedor o producto específico.

Las stablecoins son criptoactivos diseñados para mantener un valor relativamente estable, a menudo mediante una referencia a una moneda u otro activo. Esa característica puede hacerlas más comprensibles como instrumento de pago que otros criptoactivos cuyos precios fluctúan, pero no elimina la necesidad de que los usuarios entiendan cómo funciona cada producto. En este sondeo, la diferencia entre familiaridad declarada y comprensión efectiva resulta particularmente marcada.

En efecto, 66% de las personas consultadas afirmó conocer las stablecoins, mientras apenas 6% demostró una comprensión precisa de su funcionamiento. Entre quienes las conocían pero nunca las habían usado, 38% señaló preocupaciones por fraude o estafas, una barrera que puede pesar tanto como la conveniencia prometida. Los resultados sugieren que el reconocimiento del término no equivale necesariamente a confianza ni a conocimiento práctico.

La confianza y la educación siguen siendo desafíos

Las respuestas sobre quién debería gestionar las stablecoins muestran que la identidad del proveedor influye en la disposición de los consumidores. Las entidades vinculadas al gobierno o a un banco central fueron las más confiables para 27% de los encuestados, seguidas por bancos e instituciones financieras reguladas, con 26%. La proximidad entre ambas cifras apunta a una preferencia por actores percibidos como institucionales, aunque la encuesta no establece que esos proveedores ya ofrezcan los servicios imaginados por cada participante.

Nischint Sanghavi, jefe de monedas digitales de Visa para Asia-Pacífico, sostuvo que los consumidores quieren que las stablecoins se integren de manera natural en los pagos en los que ya confían. Su comentario enmarca un reto de diseño y adopción: para que una nueva forma de pago resulte familiar, la experiencia debe ser clara para personas que quizá no conozcan la infraestructura que opera detrás. La encuesta, por sí sola, no evalúa qué soluciones concretas cumplirían esa expectativa.

La preocupación por las estafas ayuda a entender por qué el interés futuro no se traduce automáticamente en utilización. Un consumidor puede considerar útil una herramienta para enviar dinero o comprar durante un viaje y, al mismo tiempo, desconfiar de los riesgos o no comprender qué ocurre con los fondos. En este caso, los resultados ofrecen una señal de demanda potencial junto con una advertencia sobre las condiciones necesarias para que esa demanda avance.

Por eso, las cifras de intención y conocimiento describen dimensiones distintas del mercado. El 46% expresa una probabilidad declarada de uso en un horizonte de cinco años, mientras que el 6% refleja comprensión precisa en el momento de la encuesta; ninguna de las dos cifras mide por sí sola la adopción futura. La brecha deja espacio para que educación, confianza en los proveedores y facilidad de uso determinen cuánto de ese interés se materializa.

Los activos digitales ya aparecen en carteras de alto patrimonio

En una encuesta separada, CoinShares reportó que la propiedad de activos digitales entre inversores adinerados oscilaba entre 54% en Suecia y 70% en Estados Unidos, Reino Unido y Alemania. El estudio, llamado CoinShares Affluent Investor Crypto Report, consultó a 2.230 inversores entre el 11 de mayo y el 5 de junio. Sus resultados describen a los participantes y mercados incluidos en la investigación, por lo que no deben leerse como una medición de todos los inversores o de la población general.

Las asignaciones a activos digitales tendían a agruparse alrededor de 10% de las carteras, según la firma. Ese dato indica que la exposición no necesariamente se limita a posiciones marginales entre quienes ya poseen criptoactivos, pero no detalla qué proporción exacta corresponde a cada activo o a cada encuestado. Tampoco establece que esa distribución sea igual en los siete mercados analizados.

Bitcoin era el criptoactivo más extendido dentro de este grupo: en promedio, lo mantenía 80% de los inversores que tenían activos digitales. A la vez, 89% de los inversores en Bitcoin también poseía otros activos digitales, una señal de que la exposición a BTC con frecuencia coexistía con posiciones adicionales. La encuesta no especifica cuáles eran esos otros activos ni cuánto representaban dentro de cada cartera.

La intención de aumentar la exposición también destacó en las respuestas. CoinShares indicó que al menos 85% de los actuales inversores en activos digitales de cinco de los siete mercados planeaba elevarla en 2026, y que el porcentaje llegaba a 91% en Estados Unidos, Reino Unido y Alemania. Se trata de planes declarados por los encuestados, no de compras ya realizadas ni de una garantía de que cumplirán esas intenciones.

Una visión estratégica, aunque basada en intenciones declaradas

Entre las motivaciones para invertir, la apreciación a largo plazo y la diversificación ocuparon puestos superiores a la especulación en los siete mercados estudiados. El hallazgo perfila una narrativa de inversión más estratégica entre los participantes, aunque no significa que todos mantengan sus posiciones durante largos periodos ni que sus decisiones carezcan de componentes especulativos. La encuesta también encontró que solo 6% se identificaba principalmente como operador de corto plazo.

Ese 6% debe entenderse con cuidado: describe a quienes se definieron principalmente como operadores de corto plazo, no a todas las personas que alguna vez compran o venden activos digitales con rapidez. De igual modo, que los encuestados mencionen diversificación o potencial de apreciación no permite anticipar el desempeño futuro de sus carteras. Los resultados informan sobre motivos declarados, no sobre rendimientos ni sobre el riesgo asumido por cada inversor.

Las dos investigaciones retratan etapas distintas de relación con el ecosistema. En Asia-Pacífico, Visa midió expectativas de uso de stablecoins para pagos y encontró vacíos importantes de comprensión; en los mercados estudiados por CoinShares, una mayoría de inversores adinerados ya tenía activos digitales y muchos querían elevar su exposición. La diferencia entre las poblaciones y los objetivos de cada encuesta impide concluir que una región esté más avanzada que otra a partir de estas cifras.

En conjunto, los datos ofrecen una lectura matizada del apetito por los criptoactivos: la demanda potencial de pagos convive con dudas sobre seguridad y funcionamiento, mientras una parte amplia de los inversores adinerados encuestados ya asigna capital al sector. El siguiente paso para interpretar estas señales será distinguir las intenciones de las conductas efectivas, especialmente en la adopción de stablecoins y los planes de inversión para 2026. Por ahora, las encuestas muestran interés, pero también límites claros en confianza, conocimiento y alcance.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

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