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Filipinas: los bancos digitales crecen a ritmo acelerado pero la rentabilidad sigue siendo su gran asignatura pendiente

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Los seis bancos digitales autorizados en Filipinas acumularon 153.000 millones de pesos filipinos (unos 2.480 millones de dólares) en depósitos en marzo de 2026, un incremento del 49,5% interanual y prácticamente el doble de lo registrado en marzo de 2024.

Sin embargo, esa cifra representa apenas el 0,74% del total de depósitos de la banca comercial y universal del país, una brecha que ilustra el reto estructural que enfrentan estos actores.

El modelo que impulsó ese crecimiento es claro: tasas de interés en cuentas de ahorro de hasta el 5% anual, muy por encima del 0,0625%–0,125% que ofrece la banca tradicional. Esa ventaja ha atraído a millones de depositantes, pero no ha bastado para construir negocios rentables de forma generalizada.

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Solo dos rentables en 2024

De los seis operadores -Tonik Digital Bank, UnionDigital, GoTyme, Maya Bank, UNO Digital Bank y el estatal OFBank-, únicamente Maya Bank y OFBank cerraron 2024 en positivo, con beneficios netos de 72,78 y 86,3 millones de pesos respectivamente. Tonik asegura haber alcanzado el punto de equilibrio en el primer trimestre de 2025, aunque sin revelar cifras detalladas.

En el extremo opuesto, GoTyme registró la mayor pérdida del sector con 3.440 millones de pesos, seguido de UnionDigital con 3.450 millones, pese a haber sido rentable en 2023. UNObank amplió sus pérdidas un 45% hasta los 1.270 millones de pesos.

El crédito, el nudo que no se ha desatado

El verdadero motor de rentabilidad en banca es el crédito, y ahí es donde los neobancos filipinos encuentran su mayor obstáculo.

Mientras la banca tradicional presta a tasas de entre el 6,3% y el 10,7%, los bancos digitales aplican tipos efectivos que van desde el 1,4% mensual en Maya Bank hasta tasas anuales del 36% en UNO Bank o incluso el 72% en UnionDigital. Esas tasas reflejan el riesgo que asumen al prestar a segmentos de la población sin historial crediticio formal.

Para suplir la escasez de datos de los burós de crédito, estos bancos recurren a información alternativa: patrones de uso del móvil, pagos de servicios o incluso actividad en redes sociales.

La apuesta empieza a dar resultados: la tasa de morosidad del sector cayó del 8% en marzo de 2025 al 6,19% en marzo de 2026, aunque sigue duplicando el 3% de la banca convencional.

Un mercado enorme, pero difícil

El contexto es el de uno de los mercados más desbancarizados de Asia: en 2025, solo la mitad de los adultos filipinos contaba con una cuenta financiera formal, y buena parte de ese acceso lo proporcionan billeteras digitales como GCash -con 80 millones de usuarios- más que entidades bancarias propiamente dichas.

El Bangko Sentral ng Pilipinas fijó en 2020 el objetivo de que el 70% de los adultos tuviera cuenta bancaria a finales de 2023. Ese umbral no se alcanzó.

Las barreras identificadas son tres: baja alfabetización digital y financiera -especialmente entre la población mayor-, infraestructura de Internet deficiente y canales de atención al cliente poco fiables.

Para Tamma Febrian, director de instituciones financieras de Fitch Ratings, los bancos digitales filipinos seguirán siendo actores de nicho en el corto y medio plazo, concentrados en segmentos que la gran banca no atiende.

No obstante, no descarta que algunos consigan penetrar en mercados como el crédito a pymes o las hipotecas residenciales si logran construir franquicias de financiación más competitivas.

El sector aún tiene margen para crecer: el número total de cuentas en bancos digitales ascendía a 33,9 millones a finales de 2025 en un país de 117 millones de habitantes. La pregunta es si la próxima fase de expansión vendrá acompañada, por fin, de cuentas de resultados en verde.

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