La Association for Financial Markets in Europe (AFME) exigió hoy a los responsables políticos de la Unión Europea que adopten medidas más audaces para reformar el Régimen Piloto de Tecnología de Registro Distribuido (DLT) y elevar hasta al menos 50.000 millones de euros el límite propuesto de 10.000 millones para los sistemas de liquidación basados en blockchain. La patronal financiera europea advierte de que los planes actuales corren el riesgo de convertir el régimen en “económicamente inviable” y de impedir que genere un cambio significativo en los mercados de capitales europeos.
Presión de la banca sobre Bruselas
La presión sobre Bruselas para acelerar los mercados financieros basados en blockchain no deja de aumentar. La última en reclamar una ampliación profunda del Régimen Piloto DLT de la UE ha sido precisamente AFME, la principal patronal de los mercados financieros europeos. Desde hace meses, empresas de tokenización, operadores DLT y parte del propio ecosistema institucional europeo vienen reclamando cambios regulatorios que permitan escalar la negociación y liquidación de instrumentos financieros tokenizados.
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Sin embargo, la Comisión Europea sigue sin dar el paso definitivo para transformar el actual sandbox regulatorio en una infraestructura financiera blockchain capaz de operar a escala institucional. AFME reclama elevar el umbral operativo del régimen DLT hasta los 50.000 millones de euros y acometer reformas regulatorias de mayor calado para evitar que Europa pierda competitividad frente a Estados Unidos en la carrera por la tokenización de los mercados financieros.
Pérdida de Europa
El pasado mes de febrero, compañías como Securitize, Bit2Me STX, 21X, Axiology o Börse Stuttgart Digital reclamaron públicamente elevar los límites del régimen hasta 100.000 o incluso 150.000 millones de euros. La industria considera que el actual marco europeo sigue siendo demasiado pequeño, restrictivo y experimental para atraer auténtica actividad institucional.
La patronal financiera europea advierte en un informe que, sin reformas que permitan escalar estas infraestructuras y habilitar nuevas estructuras de mercado, Europa corre el riesgo de repetir las deficiencias del programa piloto actual y quedarse rezagada frente a otros grandes centros financieros internacionales.
AFME considera que la reforma no debe limitarse a replicar sobre blockchain las infraestructuras tradicionales de los mercados de capitales. A su juicio, los responsables políticos europeos deberían aprovechar esta transición tecnológica para corregir las ineficiencias del sistema actual de liquidación, entre ellas la fragmentación, la escasa competencia, la falta de interoperabilidad y los elevados costes operativos.
Avanzar en la Unión de Ahorro e Inversión
La asociación defiende que la DLT ofrece la posibilidad de construir unos mercados de capitales europeos más accesibles, conectados y resilientes, algo que considera clave para avanzar en la Unión de Ahorro e Inversión (UEI) y profundizar en la integración financiera de la UE.
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El documento destaca especialmente el modelo de esquema de liquidación propuesto por la Comisión Europea como una oportunidad real para desarrollar una arquitectura financiera distribuida y basada en redes sobre tecnología DLT. Según AFME, estos esquemas permitirían a instituciones financieras reguladas con acceso a liquidez de banco central liquidar operaciones mediante acuerdos jurídicamente vinculantes y modelos de red similares a los que ya existen en determinados sistemas de pagos.
Coen ter Wal, director general y responsable de Tecnología y Operaciones de AFME, advierte que el límite de 10.000 millones de euros planteado actualmente sigue siendo excesivamente restrictivo y poco competitivo, especialmente en un contexto en el que otras jurisdicciones ya están avanzando en la tokenización de activos a gran escala.
Finanzas distribuidas
«Sin cambios, el régimen revisado corre el riesgo de repetir las deficiencias del programa piloto actual y quedarse como un nicho de mercado aislado, en lugar de convertirse en una plataforma de lanzamiento para la infraestructura de los mercados de capitales de próxima generación», afirmó.
AFME sostiene además que, para aprovechar plenamente las ventajas de la tecnología DLT, Europa debe avanzar hacia un modelo de finanzas distribuidas, basado en redes de entidades reguladas que operen conjuntamente infraestructuras de liquidación sobre blockchain. Según la organización, este modelo permitiría reducir costes y riesgos, mejorar la conectividad entre mercados y aumentar la competencia y la resiliencia del sistema financiero europeo.
Entre las principales propuestas planteadas por AFME figuran: elevar el límite máximo por esquema de liquidación hasta al menos 50.000 millones de euros, con flexibilidad para futuras ampliaciones mediante actos delegados. Eliminar las restricciones que limitan a los participantes a un máximo de dos esquemas, con el objetivo de evitar fragmentación; y ofrecer mayor flexibilidad en los modelos de liquidación.
El temor europeo frente a EEUU
El bloqueo regulatorio europeo coincide con una aceleración masiva de la tokenización financiera en Estados Unidos. Gigantes como BlackRock, JPMorgan Chase, Franklin Templeton o Coinbase ya operan fondos tokenizados, repos blockchain, colateral onchain y sistemas de liquidación basados en stablecoins.
Mientras tanto, Europa continúa atrapada entre la prudencia regulatoria del BCE, bajo la dirección de Christine Lagarde, y la creciente presión de la industria financiera. Lo más significativo es que incluso dentro del propio Banco Central Europeo empieza a asumirse que el actual enfoque es insuficiente. El BCE respaldó recientemente ampliar de forma sustancial los límites del régimen piloto DLT, una señal de que parte del establishment financiero europeo empieza a reconocer que la tokenización ya no puede tratarse únicamente como un experimento.
El choque entre Lagarde y la banca europea
La tensión muestra una fractura cada vez más visible dentro de Europa sobre el futuro del dinero digital. Por un lado, Lagarde y el presidente del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, alertan del peligro que representan las stablecoins privadas para la soberanía monetaria y la estabilidad financiera.
Según Bailey, las stablecoins denominadas en dólares podrían convertirse en infraestructura financiera mundial fuera del control directo de los bancos centrales europeos. Lagarde ha ido incluso más lejos, asegurando que las stablecoins amenazan la transmisión de la política monetaria y pueden debilitar el control de los bancos centrales sobre el sistema financiero.
Sin embargo, AFME mantiene una posición mucho más pragmática. La patronal bancaria europea no plantea expulsar las stablecoins del sistema financiero europeo. Al contrario, asume que las stablecoins formarán parte de la futura infraestructura financiera global y propone integrarlas junto al dinero bancario tokenizado y las futuras soluciones digitales del BCE.
La banca quiere absorber blockchain antes de ser desplazada
El informe de AFME refleja cómo la gran banca europea empieza a asumir que blockchain ya no es una amenaza externa, sino la futura infraestructura de los mercados financieros. La organización defiende redes blockchain interoperables, dinero bancario tokenizado, stablecoins reguladas, liquidación distribuida y mercados financieros multicadena.
En realidad, la banca europea intenta evitar que internet financiero termine completamente dominado por stablecoins estadounidenses, las empresas de Silicon Valley y plataformas blockchain fuera del control europeo.
Por ello, reclama acelerar las reformas regulatorias y permitir mercados tokenizados a escala real antes de que Estados Unidos consolide su ventaja.
El dinero empieza a convertirse en infraestructura tecnológica
El trasfondo de la discusión es mucho más profundo que una simple reforma financiera. Empresas como Stripe, PayPal, Circle o Coinbase empiezan a tratar el dinero como si fuese software programable e interoperable integrado directamente en internet. Así, stablecoins, depósitos tokenizados, CBDCs, colateral DeFi y activos financieros programables empiezan a convivir dentro de una nueva arquitectura digital global.
Y mientras la industria financiera europea pide acelerar la transición, Bruselas sigue atrapada entre el miedo a perder soberanía monetaria y el riesgo de quedarse fuera de la futura infraestructura financiera blockchain mundial.
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