La subgobernadora del Banca d’Italia, Chiara Scotti, ha planteado la posibilidad de desarrollar una extensión tokenizada de la Single Euro Payments Area (SEPA) como respuesta al avance del dinero digital privado (stablecoins). La propuesta se produjo durante el workshop internacional «Digital Assets and Monetary Policy Transmission», celebrado en Roma junto al Banco Central Europeo y otros organismos académicos, en un contexto de creciente presión sobre los sistemas monetarios tradicionales por parte de nuevos actores tecnológicos y financieros.
Riesgo de fragmentación en el sistema monetario
Lejos de centrarse únicamente en la innovación tecnológica, Scotti situó el foco en la posible pérdida de la unidad del dinero.
El auge de instrumentos digitales como las stablecoins, entre ellas USD Coin y Tether, introduce dinámicas distintas a las del dinero tradicional. A diferencia de los depósitos bancarios o el efectivo, algunos de estos activos pueden cotizar en mercados secundarios y desviarse de su valor nominal, lo que podría amplificar episodios de inestabilidad.
La industria DLT urge a Bruselas a desbloquear la tokenización en Europa
En este contexto, la tokenización de infraestructuras europeas como SEPA aparece como una posible vía para preservar la convertibilidad a la par y evitar la fragmentación del sistema.
La idea es mantener el esquema clásico del sistema monetario europeo, donde el banco central es el emisor del dinero público y las entidades financieras, intermediarias del dinero privado. Una versión tokenizada de SEPA permitiría integrar nuevas funcionalidades ,como pagos programables o liquidaciones más rápidas, sin romper ese equilibrio institucional.
«Una extensión tokenizada de SEPA permitiría adaptar la lógica del sistema monetario a nuevos entornos tecnológicos, aprovechando un marco que ya tiene escala y estándares compartidos», afirmó Scotti.
Implicaciones para la política monetaria
El desarrollo de nuevas formas de dinero digital no solo afecta a los pagos, sino también a los mecanismos de transmisión de la política monetaria. Según Scotti, la expansión de stablecoins y plataformas de finanzas descentralizadas (DeFi) podría alterar la estructura de financiación bancaria y modificar la forma en que los cambios en los tipos de interés impactan en la economía.
No obstante, el efecto final dependerá de factores como el emisor del activo, su diseño jurídico y su integración o no en la infraestructura de liquidación del banco central. La propuesta se enmarca en un debate mucho más amplio sobre la autonomía europea en el ámbito de los pagos. Frente al avance de soluciones privadas globales, Bruselas y Fráncfort buscan reforzar su capacidad para garantizar estabilidad, eficiencia y control monetario.
Una evolución de SEPA basada en tecnologías de registro distribuido (DLT) podría reducir fricciones en pagos transfronterizos y ofrecer nuevas capacidades operativas, al tiempo que mantiene el papel del dinero del banco central como ancla del sistema.
Complemento al euro digital
La iniciativa encajaría con la estrategia del Banco Central Europeo, que no se limita al desarrollo del euro digital, sino que contempla también la modernización de las infraestructuras existentes para facilitar la innovación del sector privado bajo un marco regulado. El eventual desarrollo de un SEPA tokenizado podría suponer la mayor transformación del sistema de pagos europeo desde la introducción del IBAN.
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