La adopción de las monedas digitales y la tokenización de activos (RWA) se encamina hacia una confrontación inevitable con los sistemas bancarios establecidos.
Juan Carlos Reyes, presidente de la Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD) de El Salvador, afirmó que la implementación de esta tecnología representará una “batalla en cada país” debido a la resistencia que las finanzas tradicionales ejercerán para proteger su estructura actual, ante la llegada de las finanzas digitales.
Durante una intervención en el marco del evento El Salvador Digital Assets Summit, el funcionario salvadoreño explicó que el éxito de ese país en la creación de un marco legal robusto se debió a una alineación política que otros países «no podrán replicar tan fácilmente».
Según Reyes, en naciones con economías más desarrolladas de Centroamérica, como Honduras, Guatemala o Costa Rica, las instituciones financieras tradicionales difícilmente cederán terreno.
El funcionario recuerda así que en Honduras persiste una prohibición a los bancos quieran relacionarse con las criptomonedas desde 2024, lo que ha dejado al país rezagado en adopción. En Guatemala, por su parte, hay ausencia total de un marco regulatorio específico dificulta la llegada del ecosistema de criptomonedas; mientras en Costa Rica los bancos tradicionales actúan con cautela frente a la industria de activos digitales y se plantea la limitación del uso de bitcoin con una ley.
De acuerdo con Reyes, «habrá fuertes barreras para entrar, pues la industria no va a querer entrar en este tipo de finanzas, como en El Salvador, que sí pudimos tener dirección fiscal, dirección gubernamental para poder avanzar algo».
Se trata de una «batalla» que ya tiene frentes abiertos, pues El Salvador ha comenzado a actuar como asesor estratégico de otros países a din de apoyar la entrada del ecosistema de criptoactivos.
El país centroamericano ha establecido alianzas clave, como el acuerdo de cooperación firmado con la Comisión Nacional de Valores (CNV) de Argentina en 2024, así como el memorando de entendimiento firmado con el Banco Central de Uruguay a inicios de este año. Estas uniones buscan compartir la experiencia regulatoria salvadoreña para facilitar la integración de la tecnología descentralizada en otros marcos normativos.
Reyes destacó que «la estrella del norte» que da la dirección en esta batalla parte de entender de dónde viene la tecnología, y es Bitcoin».
Bajo esa premisa, afirma que El Salvador se posiciona como el laboratorio regional que asiste a otras naciones en la transición hacia un modelo financiero digital.
La transformación será estructural
Para el regulador salvadoreño, el uso de activos digitales y la tecnología de contabilidad distribuida permiten una democratización del capital sin precedentes. Reyes destacó que «esta industria en particular ayuda a democratizar el acceso a productos financieros para el resto del mundo».
Explica así que, gracias a la tokenización, procesos que anteriormente eran «carísimos» y exclusivos para inversores sofisticados ahora pueden fragmentarse. «Hoy en día cualquier persona puede invertir cinco dólares, diez dólares, pero como está abierto para todo el mundo, esa inversión se multiplica tremendamente», explicó el titular de la CNAD.
Esta visión de transformación estructural es compartida por otros actores del sector. Pablo Gómez, CEO de Metlabs, explicó a CriptoNoticias que la tokenización de activos del mundo real es un motor de cambio en Latinoamérica.
Gómez identificó que la capacidad de fragmentar activos sobre una red distribuida introduce un componente de seguridad inédito. «En mercados donde la opacidad ha sido históricamente un problema tanto para inversores como para reguladores, un registro inmutable de cada transacción no es un beneficio menor. Es un habilitador de confianza. Y sin confianza, no hay capital», afirmó el directivo.
Reyes concluyó que Latinoamérica tiene una oportunidad histórica de liderar este movimiento, siempre que se logre poner «la casa en orden».
A pesar de los desafíos regulatorios y la oposición de la banca tradicional, el modelo de El Salvador busca demostrar que las monedas digitales pueden convertir debilidades económicas en fortalezas. «Creo que los otros países se van a dar cuenta de que es algo que viene, y van a tratar de empezar a implementar también», sentenció el regulador.
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