El exchange Kraken informó que presentó 56 millones de formularios de transacciones con criptomonedas ante el Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos, el IRS, correspondientes al año fiscal 2025.
La cifra ilustra el tamaño del esfuerzo de reporte que hoy recae sobre la industria y sobre los propios usuarios, en un contexto donde la regulación tributaria para activos digitales sigue generando fricciones.
Según los datos divulgados por la compañía y reseñados por CoinDesk, alrededor de 18,5 millones de esos formularios correspondían a transacciones con un valor inferior a USD $1. Más de la mitad cubrían operaciones de USD $10 o menos, mientras que solo el 8,5% de los formularios 1099-DA superó el umbral de USD $600 que activa el reporte para compensación a no empleados.
Kraken añadió que el 74% de los formularios emitidos estaba vinculado a operaciones por menos de USD $50. Cada uno de esos documentos también debe enviarse al cliente, lo que crea una tarea de conciliación adicional para el contribuyente que luego recibe la información y debe integrarla en su declaración.
Kraken presentó millones de formularios fiscales en EE. UU.
Para quienes no están familiarizados con este proceso, el formulario 1099-DA es un documento relativamente nuevo dentro del esquema tributario estadounidense para activos digitales. Su función es reportar determinadas operaciones, pero en la práctica su despliegue ha reavivado críticas por la complejidad que supone declarar incluso movimientos de valor mínimo.
La empresa sostuvo que esa carga no termina en el envío del formulario. También se traslada al usuario final, que muchas veces necesita revisar transacciones pequeñas, cruzar datos y buscar herramientas especializadas para cumplir con sus obligaciones fiscales.
Kraken estimó que un tenedor activo de criptomonedas puede afrontar entre USD $250 y USD $500 al año en software fiscal especializado, además de los costos habituales de presentación.
En su evaluación, el software tributario estándar no maneja adecuadamente las transacciones con criptomonedas. Ese vacío, combinado con la cantidad de formularios generados por microoperaciones, eleva los costos de cumplimiento para personas que, en muchos casos, apenas realizaron pagos o recibieron recompensas de valor reducido.
La compañía afirmó que “las horas que los contribuyentes dedican a conciliar estas microtransacciones, a menudo con datos incompletos, generan costos desproporcionados de forma extrema con respecto a cualquier ingreso que el IRS vaya a recaudar de ellas”. El punto central de su argumento es que el sistema actual estaría imponiendo una carga administrativa elevada incluso cuando la recaudación potencial es mínima.
Kraken también citó estimaciones externas para dimensionar el problema. La Tax Foundation calcula que las declaraciones individuales ya les cuestan a los estadounidenses un total combinado de USD $146.000 millones en tiempo y gastos. Además, la National Taxpayers Union Foundation sitúa el tiempo promedio para declarantes no empresariales en unas 13 horas y USD $290 por declaración.
Dos puntos de fricción en el régimen fiscal
El exchange identificó dos áreas del código tributario que, a su juicio, explican gran parte de esta sobrecarga. La primera es la ausencia de una exención de minimis para pagos con criptomonedas. En otras palabras, hoy incluso una compra cotidiana y de bajo valor puede generar un hecho imponible que debe ser calculado y reportado.
Kraken expuso el problema con un ejemplo concreto. Si una persona entra a un Steak ’n Shake y paga una comida de USD $7,99 con bitcoin a través de una aplicación de pagos, técnicamente activa un evento gravable. Eso obliga al usuario a identificar la base de costo del bitcoin específico que gastó, calcular si hubo ganancia o pérdida sobre esa fracción y reportarlo en el Formulario 8949.
La dificultad radica en que ese tipo de uso diario, que en teoría podría ayudar a que las criptomonedas funcionen como medio de pago, termina sujeto a una contabilidad detallada poco práctica para el ciudadano promedio. Desde esa perspectiva, el sistema desalienta pagos pequeños con cripto al tratarlos como si fueran operaciones de inversión complejas.
Ese argumento coincide con una postura planteada recientemente por el Cato Institute. Según ese centro de estudios, comprar una taza de café todos los días con BTC podría traducirse en más de 100 páginas de declaraciones fiscales. La observación apunta al mismo problema: el marco actual exige reportar demasiados detalles para transacciones de escaso valor económico.
Problema con el reporte de staking cripto
La segunda gran objeción de Kraken se refiere al staking. Bajo las reglas actuales, las recompensas obtenidas por activos en staking se consideran ingreso ordinario en el momento de su recepción, tomando como referencia el precio de mercado del token en ese día. Eso ocurre aunque el usuario no haya vendido los activos recibidos.
Para muchos inversionistas, el problema es evidente. Si conservan esos tokens en lugar de venderlos, pueden enfrentar una obligación tributaria sobre un activo cuya conversión en efectivo nunca ocurrió. Y si el precio del token cae entre el momento en que se recibe la recompensa y la fecha en que se presenta la declaración, el impuesto adeudado puede incluso superar el valor actual de ese activo.
Kraken describió esta situación como “ingreso fantasma”. La empresa indicó que una gran parte de los formularios 1099-DA emitidos por montos inferiores a USD $1 correspondía precisamente a distribuciones de staking, lo que refuerza su argumento de que el régimen vigente produce reportes masivos con escaso impacto real en recaudación.
Falta de base de costo y dudas entre usuarios
Otro elemento que complica el cumplimiento es la información incompleta en los reportes del primer año. Los brokers que reportan para 2025 proporcionan ingresos brutos sin incluir la base de costo. Esto significa que el formulario muestra qué se vendió, pero no necesariamente por cuánto se compró originalmente.
En la práctica, esa omisión deja al contribuyente con una parte esencial del cálculo pendiente. Sin la base de costo, el usuario no puede determinar con facilidad la ganancia o pérdida real derivada de la transacción. Kraken dijo que recibió miles de preguntas de clientes sobre formularios que capturaban solo un lado de la operación.
Para los usuarios menos experimentados, este es un aspecto especialmente delicado. El sistema tributario no solo exige reportar, sino también reconciliar información parcial con historiales de compra, registros del exchange y, en algunos casos, movimientos entre billeteras. Todo eso aumenta la probabilidad de errores y de gastos adicionales en asesoría o software.
El problema adquiere mayor relevancia porque 2025 es un año de transición importante para el esquema de reporte fiscal cripto en Estados Unidos. Con nuevas obligaciones para intermediarios y nuevos formatos informativos, tanto plataformas como clientes están enfrentando un proceso de adaptación que todavía presenta vacíos operativos.
Lo que Kraken pide al Congreso
Frente a este panorama, Kraken está presionando para que el Congreso apruebe una exención fiscal de minimis amplia y ajustada por inflación. La empresa considera que una reforma de este tipo reduciría significativamente la carga asociada a pagos pequeños con criptomonedas, sin impedir que las autoridades mantengan salvaguardas contra abusos o esquemas de estructuración.
La compañía reconoció que la legislación que avanza en el Congreso ya incluye una disposición de minimis, pero señaló que está limitada a las stablecoins. Desde su punto de vista, esa solución es insuficiente, porque deja fuera a otros activos digitales usados en pagos y no corrige de fondo la complejidad tributaria para usuarios de bitcoin y otras criptomonedas.
Kraken también pidió que los contribuyentes puedan elegir cuándo tributan las recompensas de staking. La propuesta contempla dos opciones: seguir el método actual, que grava al momento de la recepción, o diferir el impuesto hasta la venta, cuando la ganancia o pérdida se realiza efectivamente.
Según la empresa, sus sistemas y los de otros exchanges ya pueden soportar ambos métodos de reporte. Sin embargo, para que esa elección sea válida, el cambio debe ser autorizado por el Congreso. El debate, en consecuencia, no es solo técnico, sino también legislativo y político.
Más allá de la postura del exchange, el caso pone sobre la mesa un dilema más amplio para la política pública en torno a los activos digitales. Si las normas son demasiado rígidas para pagos pequeños o recompensas automáticas, el costo de cumplimiento puede terminar desincentivando usos legítimos de la tecnología. Si se flexibilizan demasiado, el temor de los reguladores es que facilite evasión o abuso.
Por ahora, los números reportados por Kraken ofrecen una imagen concreta del problema. Decenas de millones de formularios, una gran proporción de ellos por cantidades mínimas, sugieren que el sistema actual está tratando una enorme masa de microtransacciones como eventos fiscales plenos. El resultado es una discusión cada vez más visible sobre si el modelo vigente realmente sirve a los objetivos de eficiencia tributaria y adopción tecnológica.
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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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