El mundo de los activos digitales ha pasado años obsesionado con la capitalización de las stablecoins en dólares, que hoy superan los 300.000 millones de dólares. Sin embargo, un nuevo informe de Visa y Dune titulado “Beyond Dollarization” demuestra que la verdadera historia de crecimiento y adopción real está ocurriendo fuera del dólar.
Las stablecoins emitidas en monedas locales —euro, real brasileño, yen japonés, dólar singapurense y otras— están experimentando un boom que ya supera en velocidad al del ecosistema USD y que está transformando silenciosamente los flujos financieros globales, de acuerdo con el informe.
Entre enero de 2023 y febrero de 2026, la oferta total de estas stablecoins no denominadas en dólares creció tres veces, pasando de aproximadamente 350 millones a 1.100 millones de dólares (excluyendo EURT).
New research with @Visa: "Beyond Dollarization"
— Dune | We Are Hiring! (@Dune) March 25, 2026
Everyone tracks USD stablecoin supply at $300B. Almost nobody is tracking what's happening in local currencies.
We partnered with Visa to go deeper:
→ Non-USD stablecoin supply grew 3x (outpacing overall stablecoins supply)
→… pic.twitter.com/mAplAp2xw8
Este incremento no solo es absoluto, también es relativo. Mientras las stablecoins en general crecían, las locales lo hacían a un ritmo superior.
El euro domina con cerca del 80 % de la oferta, seguido por el real brasileño (10 %) y pequeñas pero crecientes participaciones de SGD, JPY y otras divisas emergentes. Pero el dato más revelador no es solo el tamaño, sino quiénes y cómo usan estas monedas.
El número de direcciones únicas que mantienen stablecoins locales pasó de 40.000 a 1,2 millones en el mismo período, un crecimiento de 30 veces.
Paralelamente, el volumen mensual de transferencias se multiplicó por 16, alcanzando los 10.000 millones de dólares al mes. Lo más significativo es el destino de ese volumen: alrededor del 80 % de las transferencias (cuando se excluye el $EURC, muy integrado en DeFi) corresponde a pagos simples, flujos de tesorería, liquidaciones y nóminas.
Solo una minoría se destina a préstamos o swaps en exchanges descentralizados. Esta orientación hacia el uso real se refleja también en patrones temporales muy concretos.
El informe detecta caídas claras de actividad los fines de semana, un comportamiento que replica exactamente los ciclos de pago de nóminas en las economías tradicionales.
Las empresas y gobiernos que ya liquidan salarios o proveedores en stablecoins locales generan picos de lunes a viernes y un descenso natural los sábados y domingos, según los investigadores.
El caso del real brasileño es paradigmático, su volumen creció ocho veces en un solo año gracias a la integración con PIX, el sistema de pagos instantáneos del Banco Central de Brasil. En Japón, la reciente reforma de la Ley de Servicios de Pago impulsó a JPYC, la stablecoin yenesa regulada.
En el sudeste asiático, XSGD facilita liquidaciones transfronterizas en tiempo real entre billeteras, tarjetas y códigos QR, reduciendo la exposición al riesgo cambiario. Y en Europa, el $EURC se ha convertido en la stablecoin preferida para comercio global gracias a MiCA.
Visa, al publicar este estudio junto a Dune, no solo está documentando una tendencia también está señalando el futuro de los pagos. Las stablecoins locales ya funcionan como infraestructura invisible que conecta blockchains con los rieles tradicionales.
Lejos de la narrativa de “dolarización global”, el informe muestra un mundo que se está “localizando” en criptomonedas. Las stablecoins ya no compiten solo por ofrecer estabilidad en dólares; compiten por ofrecer estabilidad en la moneda que cada economía entiende, algo que ha sido reportado por CriptoNoticias.
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