El mercado de criptomonedas y las plataformas de pagos digitales en Latinoamérica atraviesan un periodo de alta volatilidad y distorsión. En las últimas semanas, se ha detectado un incremento atípico en la demanda de la stablecoin USD Tether ($USDT) en Binance pagando con aplicaciones fintech panameñas como Mony, Wally y Zinli, lo que ha disparado el diferencial de compra hasta un 10% por encima de la paridad con el dólar estadounidense.
Esta anomalía, que ha llevado el precio del $USDT a cotizarse hasta en 1,14 dólares en el mercado P2P de Binance, cuando se utilizan estos medios de pago, tiene su origen en un fenómeno conocido popularmente como la «bicicleta cambiaria».
El esquema operativo es sencillo, pero agresivo: usuarios en Venezuela aprovechan el acceso a dólares electrónicos a través de la banca nacional (como el Banco de Venezuela o el Banco del Tesoro) a tasas cercanas a la oficial del Banco Central de Venezuela (BCV), las cuales oscilan los 500 bolívares.
Posteriormente, movilizan estos fondos hacia plataformas con sede en Panamá para adquirir $USDT y, finalmente, revenden la stablecoin en el mercado venezolano con márgenes de beneficio que pueden alcanzar el 40% respecto al dólar arbitrado por el BCV.
Esta práctica ha saturado la liquidez en las pasarelas de pago panameñas. Según reportes de usuarios y traders, el costo de adquisición de $USDT ha pasado de tasas estables de 1,012 a picos de 1,094 y hasta de 1,14 dólares, lo que representa una pérdida de valor inmediata de casi el 10% solo en la ejecución de la compra, superando incluso las comisiones de compra directa con tarjetas de crédito internacionales.
En diálogo previo con CriptoNoticias, el economista y trader especialista en mercados P2P, Daniel Peláez, analizó este fenómeno y advirtió sobre las consecuencias a largo plazo.
Para el especialista, el uso de tarjetas de la banca nacional para la compra de dólares electrónicos, con el único fin de triangularlos hacia el mercado de criptomonedas, genera un «ruido» peligroso ante los entes reguladores.
Peláez advirtió que esta visibilidad excesiva de la «bicicleta» podría derivar en restricciones severas. «El gobierno puede restringir plataformas P2P, haciendo pagar justos por pecadores a los venezolanos que dependen de estas herramientas para fines vitales como remesas o ahorro», señaló el economista.
El cierre de estas vías de escape financiero afectaría no solo a quienes buscan un lucro rápido, sino a toda una economía circular que utiliza el $USDT como refugio y ahorro ante la inflación. Por ahora, el mercado panameño sigue reflejando la presión de una demanda inorgánica que amenaza con desestabilizar uno de los puentes financieros que quedan para el ciudadano común en Venezuela.
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