Balchunas detalla que el SPY acumula un retorno total de +2.757%, equivalente a un rendimiento anualizado del 10,7% hasta 2026. Por su parte, el GLD, ETF respaldado por oro, muestra una ganancia de +947% desde 2004, lo que se traduce en un retorno anualizado del 11,72%.
En el caso del SLV, el ETF de plata, el rendimiento anualizado desde 2004 alcanza el 10,83%, con un desempeño excepcional del +252% solo durante el último año, impulsado por el rally de 2025.
What's interesting is say 20 years ago you bought $SPY, $GLD and $SLV you would be in the exact same place today, about 10.6% ann. But.. this time last year, silver was only 4.5% annualized. It made up a 5% ann gap over 20yrs in 12mo flat = patience is so crucial. 90% of… pic.twitter.com/fXZczr6FJs
— Eric Balchunas (@EricBalchunas) January 26, 2026
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La paciencia para alcanzar éxito en las inversiones
La imagen compartida por Balchunas incluye una tabla comparativa que abarca el período del 17/01/2006 al 17/01/2026, un total de 7.201 días. En ese lapso, los tres ETF presentan variaciones de precio cercanas al 633%, un retorno total del 663% y un rendimiento anualizado del 10,6%, con la plata superando al S&P 500 por aproximadamente un 2,5% en el período analizado.
La gráfica de líneas refuerza esta idea, mostrando al SPY con un crecimiento más estable, al oro con movimientos más irregulares y a la plata acelerando con fuerza en la etapa más reciente.
Para que estos resultados se materialicen en una cartera real, se requiere una dosis significativa de paciencia. Durante largos períodos, los precios de estos activos permanecieron estancados o sin avances relevantes, lo que llevó a muchos inversores a abandonar sus posiciones antes de tiempo. Según el experto, el éxito en este tipo de estrategias depende en un 90% de «la capacidad de mantenerse ahí».
La máxima de que los mercados castigan a los impacientes se cumple con precisión en este contexto. Salir del mercado suele ser una de las peores decisiones, especialmente en activos como el oro, la plata y otros metales preciosos. Se trata de instrumentos con ciclos largos y avances graduales, pero que también registran subidas repentinas, rápidas y difíciles de anticipar.
Para los inversores, la gran incógnita ahora pasa por la conveniencia de entrar en un momento en el que el oro supera los $5.000 por onza y la plata se mantiene por encima de los $100 por onza.
Como es lógico, no se trata de una decisión sencilla, sobre todo en un contexto de alta incertidumbre política y económica, donde las políticas de Donald Trump muestran cambios frecuentes. En ese escenario, una entrada apresurada podría verse afectada por una corrección pronunciada en el corto plazo.