Pi Network volvió a poner el foco en su mayor punto de fricción: el KYC.
Mientras una parte de la comunidad denuncia bloqueos y migraciones fallidas que les impiden acceder a sus PI, el cofundador Nicolas Kokkalis defendió la estrategia del equipo y adelantó el siguiente paso.
Otro paso más
Según Kokkalis, Pi desarrolló su verificación de identidad internamente porque la considera clave para la “integridad” de la red y para evitar que los usuarios tengan que pagar por verificarse.
El sistema no solo valida identidad: también incluye filtros de sanciones y controles de cumplimiento, y está diseñado para operar con alcance global y a gran escala, combinando IA con revisión humana.
«Desde la perspectiva de Pi Network, es algo fundamental para la integridad y la autenticidad de la red. También queríamos reducir la necesidad de que los Pioneers pagaran de su bolsillo para verificar su identidad y, así, garantizar la accesibilidad para toda la comunidad».
La novedad es el enfoque comercial: Pi quiere convertir ese KYC en un servicio para terceros (proyectos Web3 y negocios tradicionales), ofreciendo la tecnología y el producto, no los datos.
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Además, dijo que trabajan en capas extra de seguridad, como verificación por huella, y que esto podría facilitar la entrada de usuarios ajenos a Pi al ecosistema.
Las reacciones en X quedaron divididas: para algunos, convertir el KYC en una capacidad “de plataforma” puede acercar utilidad real; para otros, el problema sigue siendo el mismo, el KYC estaría frenando a quienes llevan años acumulando PI y aún no pueden reclamarlos.
«Lo que están haciendo ahora mismo es impedir que personas que llevan minando Pi Coin durante 6 años reclamen sus monedas, por miedo a que el precio baje aún más».
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