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Bitcoin: ¿nuevo monises o vieja especulación? | la diaria

Bitcoin

noticiasbitcoinhoy.com 09 Agosto 2021 08:59, UTC
  
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Ingreso: ¿de qué hablamos cuando hablamos de bitcoin?

El bitcoin ha estado, durante abriles, en boca de todos. Desde que lo creó el misterioso Satoshi Nakamoto hace más de 12 abriles, su apadrinamiento world-wide no ha parado de crecer, posicionándose como tema recurrente en medios de prensa internacional. Y no es para menos, ya que en un período relativamente corto pasó de tener un valencia cercano a cero a cotizar cerca de los US$ 64.000 el pasado abril. Esto ha generado todo tipo de repercusiones económicas y culturales, algunas más sensatas que otras.

Tal y como lo indica su whitepaper (el documento divulgado por Nakamoto), bitcoin aspira a ser un “un sistema de efectivo electrónico persona a persona”, basado en una tecnología disruptiva y novedosa aún al día de hoy, facilitando de esta guisa la realización de pagos en diámetro sin pobreza de intermediarios. Desde sus inicios, world-wide-web había sido concebida como un sistema de comunicación y transmisión de información, pero no necesariamente de transmisión de valencia.

Inspirado en la desconfianza en el sistema financiero que generó la disaster de 2008, y en el desconfianza en torno al Estado, Nakamoto vio una oportunidad para crear una especie de moneda digital alternativa a las monedas estatales, aunque diferenciándose de éstas en dos atributos esencia. Primero, la descentralización: cada transacción llevada a término es verificada y ejecutada de forma transparente por una comunidad abierta (sin restricciones de entrada) utilizando el poder de cuenta de los miembros de la crimson. Segundo, la predeterminación automatizada de la proposición: el final mayor de bitcoins es 21 millones (se alcanzaría en 2140) y la “velocidad de vivientes” se ajusta en función de eso.

¿Qué es lo que le da valencia? Como se podrán imaginar, no es una pregunta tratable de contestar y depende de cuál sea el enfoque con el que se aborda el aberración en cuestión. Algunos pondrán su atención en la uncomplicated expectativa o probabilidad de que su valencia aumente con la concept de realizar sus intenciones especulativas, mientras que otros (presumiblemente, al igual que Nakamoto) confían en que se consolidará como un sistema monetario variable sin intermediarios y por fuera del radar estatal.

No obstante, cualquiera sea “el cristal con el que se mire”, al closing del día bitcoin vale porque la muchedumbre cree que vale su cotización está determinada por la proposición y la demanda. Todo lo que suceda en el medio de estas dos visiones simplificadas resulta ser la parte más barragana del asunto, por lo que a los autores de esta columna les llegó la hora aclarar posturas. Que comience el conjunto.

La postura de Pedro: bitcoin nunca va a ser monises

Bitcoin es una tecnología espectacular, que ha creado miles de millones de dólares de valencia y que abrió el campo de las criptomonedas a centenares de nuevos proyectos. Incluso considero positivo el hecho de que exista competencia en el ámbito monetario, es sostener, que los individuos puedan optar entre usar moneda emitida por el Estado o moneda emitida por privados. Esto en sí mismo no es nuevo. De hecho, Estados Unidos tuvo un régimen de “banca libertado” entre 1837 y 1866, cuando prácticamente cualquier estructura podía emitir su propia moneda. Bitcoin revive esta notion, le agrega el componente de la descentralización y la proposición monetaria fija y la relanza al siglo XXI.

Dicho esto, considero que es prácticamente increíble que bitcoin se transforme en monises con poder competitivo a nivel world. Es sostener, considero que se utilizará en ciertas regiones y para ciertos usos (por ejemplo, como alternativa frente a la inflación elevada), pero que no será de uso popular. El monises, para funcionar como tal, debe cumplir, en decano o pequeño división, tres atributos: servir como medio de intercambio, reserva de valencia y pelotón de cuenta.

La propiedad de medio de intercambio refiere a la capacidad de ser aceptado como cuota en la importación de fortuna o servicios. La propiedad de reserva de valencia refiere a su capacidad de preservar el poder de importación en el tiempo, poco esencia para la planificación financiera de dispendioso plazo: el peso uruguayo es mejor reserva de valencia que el peso argentino, y el peso argentino es mejor reserva de valencia que el bolívar venezolano. Por extremo, la propiedad de pelotón de cuenta está asociada a su capacidad de trabajar como medida para expresar el valencia de las cosas. Debo poder sostener que un artículo vale X cantidad del activo del que se trate y “marcar” de esta guisa los precios con remisión a esa pelotón de medida.

En mi opinión, bitcoin presenta falencias en todos estos atributos, algunas más graves que otras. Seamos optimistas y empecemos por donde creo cumple mejor su papel, el de reserva de valencia. Una de las críticas más comunes que se esgrime sobre bitcoin es su volatilidad que su precio es muy inestable. Razón no error, en tanto es relativamente popular ver correcciones diarias de dos dígitos del precio, una volatilidad altísima comparada con monedas tradicionales. Sin requisa, creo que la reserva de valencia acertadamente entendida no se refiere a la volatilidad momentánea sino a la prevención de la desgaste del poder adquisitivo a mediano y dispendioso plazo. Y bitcoin, por ahora, ha cumplido este objetivo con creces: no hay prácticamente ningún período de cuatro o cinco abriles en el que el valencia del bitcoin se haya erosionado (aunque, todavía es encajado aclararlo, bitcoin es todavía pollo).

La incapacidad de bitcoin para celebrar como pelotón de cuenta es más clara, y todavía se debe a la volatilidad. La inestabilidad es tal que incluso gran parte (me atrevo a sostener casi el full, incluida nuestra repisa BroLi) de las empresas y organizaciones que aceptan bitcoin como medio de cuota no lo utilizan como pelotón de cuenta. Por ejemplo, en BroLi todos pueden comprar libros con bitcoins (cumple como medio de cuota) pero todos los precios están denominados en pesos uruguayos (pelotón de cuenta) y a la hora de la transacción se convierte el valencia a bitcoins. Esto es, entre otras cosas, porque el peso uruguayo es mucho menos volátil que el bitcoin. La gran mayoría de las transacciones en dicha criptomoneda se ejecutan en este formato.

Podríamos argumentar que, en el dispendioso plazo, cuando su apadrinamiento sea decano, la volatilidad será pequeño (más transacciones suponen que el valencia es más robusto y menos smart a movimientos pequeños) y permitirá cumplir el rol de pelotón de cuenta. Esto me parece factible, pero todavía nos error revisar el extremo atributo, el de medio de cuota. ¿Cómo? ¿Quien escribe acepta bitcoin como medio de cuota en su negocio, pero cree que el bitcoin nunca podrá ser medio de cuota? Sí, pero ausencia es blanco o sable. Pese a que bitcoin puede ser un medio de cuota en algunas circunstancias, no creo que pueda serlo a gran escalera y desplazar, digamos, al dólar o al euro. Esto termina siendo un mistake de diseño irresoluble (e incluso agravado) con la escalera y la apadrinamiento que tenga bitcoin.

En la comienzo mencionábamos un detalle importante: la proposición es limitada. Solo existirán 21 millones de bitcoins. Y, como el precio de bitcoin se relaciona solamente con su demanda, y con su apadrinamiento esta está creciendo (la cantidad de usuarios de criptomonedas se duplicó en lo que va del año, con bitcoin a la persona), el precio subirá. Y si el precio subirá, ¿por qué voy a utilizarse mis bitcoins?

Es sostener, bitcoin está condenado por su propio éxito (como activo y transporte de inversión) a no poder convertirse en moneda. La comunidad sencillamente tiene un problema de incentivos, que adicionalmente está recogido en dos de frases del lunfardo de la comunidad. La primera es “hodl”, deformación del inglés keep, que significa retener (o en este caso reservar), y la segunda es “have enjoyable currently being poor”, dirigida a los escépticos del bitcoin. Estas frases representan la creencia férrea de que el precio del bitcoin subirá, por lo que deberías “hodlear” para aumentar tu poder adquisitivo. En ningún momento se hace remisión a transaccionar o proceder una vida económica denominada en bitcoins. De hecho, más de 54% de los bitcoins en circulación no se ha movido en el extremo año. Provocación a cualquier economista que lea esto a que me señale una moneda cuya mayoría del circulante no haya cambiado de dueño en el extremo año.

Por supuesto que esto no representa a todos los participantes de la comunidad, entre los que se encuentran trabajando algunas de las personas más inteligentes que conozco. Siquiera desmerece la tecnología que está detrás, que representa una innovación espectacular con el potencial de convertirse en la revolución económica más importante de nuestro tiempo. Pero no es el santo eucaristía, y ocupará en la nueva finanzas descentralizada el rol pionero de oro electronic, eventualmente relegando el rol de “monises” a otros proyectos más flexibles, como DAI, Ethereum o Bitflate. Esta última copia el funcionamiento de bitcoin manteniendo una política monetaria con inflación estable de 7%, realineando los incentivos en torno a la transacción y no a la reserva de valencia e incremento del poder adquisitivo.

En conclusión, creo que el bitcoin tiene el potencial de ser un activo de inversión interesante no correlacionado al mercado (a pesar de que hoy se especula mucho con sus oscilaciones de precio) pero que, por su diseño (proposición limitada) y creciente apadrinamiento, resulta condenado a no ser el “monises” que competirá con el sistema monetario tradicional.

La postura de Juan: bitcoin tiene todo para ser monises, y lo está logrando

A partir de cierto monto los uruguayos somos prácticamente incapaces de pensar, y luego fijar, los precios en pesos. Eso, en términos más técnicos, implica que nuestra moneda no cumple totalmente una de las funciones del monises antaño analizadas, la de pelotón de cuenta. ¿Qué sucede con el resto de las funciones? ¿Ahorramos en pesos? (función “reserva de valencia”) ¿Podemos lograr fortuna y servicios con nuestra moneda fuera del país? (función “método de intercambio”). Las mismas preguntas pueden plantearse, por ejemplo, respecto del peso argentino o el bolívar venezolano, aunque en estos últimos dos casos presumiblemente obtendremos decano cantidad de respuestas en sentido placa y con pequeño nivel de dudas.

Continuando con los cuestionamientos monetarios existenciales, y si se acepta la premisa de que en los ejemplos propuestos las tres funciones del monises no son cumplidas en su totalidad (o lo son, pero de forma imperfecta), ¿estamos entonces en condiciones de sostener que el peso uruguayo, el peso argentino y el bolívar no son monises? Si al leedor poco de esto le comienza a ocasionar cierto “ruido”, déjeme decirle que, a mi seso, se encuentra transitando por el carril correcto.

Si esto es una columna sobre bitcoin, hablemos de bitcoin

Los cuestionamientos anteriores apuntan a mostrar cómo las funciones del monises (como mecanismo para aclarar cuándo nos encontramos frente a “poco” que pueda calificarse de tal), allá de ser claramente delimitables y aportarnos un cúmulo de verdades sobre el tema, son tan pronto como una remisión teórica que nos permite principiar a pensar y observar la existencia. A esto se le suma el hecho de que dichas funciones analizan el tema a partir de un enfoque paralizado (la foto), mientras que la transformación de “poco” en “monises” implica un proceso dinámico (la película). Si a esto le agregamos el hecho de que ese pasaje de “poco” a “monises” se nutre de aspectos psicológicos individuales y colectivos de las personas que deciden adoptarlo como tal (¿no era esto una columna de finanzas?), comenzaremos a darnos cuenta del espejismo que pueden resultar las funciones antaño mencionadas.

Yendo al fruto, diré que bitcoin tiene la potencialidad de cumplir en un división moderado las tres funciones del monises, y de hecho lo está haciendo. Como primer punto, cerca de mencionar que, en opiniones de distintos profesionales y medios especializados en finanzas, bitcoin se ha ido transformando en el “oro digital”, es sostener, en un activo de refugio de valencia frente a contextos macroeconómicos de incertidumbre. Esto implica el cumplimiento de la función de “reserva de valencia”, respecto de esto, sin ir más allá, es un punto de coincidencia entre los coautores de esta columna.

Asimismo, y aunque suene contraintuitivo frente a sus problemas de volatilidad en el corto plazo, es sabido y evidente que bitcoin viene siendo aceptado cada vez más como un medio de cuota en distintos países del mundo, lo que a esta cúspide pareciera ser un aberración con tendencia creciente.

A impulso de herramientas tecnológicas que reducen el tiempo y los costos de transacción llevadas a término en la crimson Bitcoin (ver Lightning Community), hoy en día se pueden lograr fácilmente con esta criptomoneda distintos fortuna y servicios tales como inmuebles, automotores, alimentos, indumentaria, suscripciones a medios de prensa, servicios legales, entre otros. Adicionalmente, de un tiempo a esta parte se viene produciendo una creciente sinergia e interrelación entre la industria tradicional y la industria “crypto” (principalmente con exchanges, esto es “casas de cambio” de criptomonedas), proceso que ha tenido como resultado -entre otros avances- la aparición de instrumentos que facilitan la utilización de bitcoin en su rol de método de cuota. Esto nos acento del cumplimiento de la función “método de intercambio”.

¿Y qué hay de la función “pelotón de cuenta”?

Esta función es la que no pareciera ocasionar duda alguna, en el sentido de que al día de hoy no es cumplida por bitcoin. En otras palabras, de momento los precios no son pensados ni fijados en esta pelotón. Ahora, ¿eso impide por sí solo desmentir la calidad de monises a bitcoin? Si la respuesta del leedor fuera afirmativa le pediría muy amablemente que repase el inicio de mi explicación o, de forma más sencilla, que me diga rápidamente -sin ayuda de una calculadora- cuál es el valencia más o menos en pesos uruguayos de cualquier inmueble de su zona, y -a continuación- si esa imposibilidad lo lleva a concluir que nuestra moneda no es monises.

Como anexo a todo lo preliminar mencionaré el flamante caso de El Salvador, país que en junio introdujo el bitcoin como moneda de curso admitido, lo que si acertadamente no está exento de dificultades prácticas de implementación, es un indicio de que bitcoin es un “poco” que reúne (en decano o pequeño división, como vimos anteriormente con el peso uruguayo, el peso argentino y el bolívar) las condiciones necesarias para considerarse monises.

Ayer de advenir a la parte final de mi estudio, déjenme proyectar una última pregunta que, sin ser respondida, tengo la esperanza de que intuitivamente los guíe por el camino que he venido recorriendo hasta ahora. Como muchos lectores sabrán, actualmente varias de las principales autoridades monetarias y financieras a nivel mundial (Reserva Federal de Estados Unidos, Asiento Central Europeo, Asiento de Pagos Internacionales, entre otras) vienen realizando los mayores esfuerzos para el explicación de sus propias monedas virtuales. Yendo a la pregunta, ¿ustedes creen que esto se debe a un caso de “altruismo monetario silvestre repentino”? ¿O será que son conscientes -mejor de lo que podemos ser nosotros- de la competencia que por la vía de los hechos les están generando sistemas “monetarios” alternativos (no estatales) como bitcoin?

Y por extremo, hablemos de especulación…

Para terminar, y en cuanto a la estado especulativa de bitcoin (entendida como la adquisición de la criptomoneda o de instrumentos financieros con exposición indirecta a su valencia, con el objetivo de sacar un beneficio crematístico a futuro frente un aumento de su precio), en primer circunscripción diré que hoy en día sigue siendo la predominante. No obstante, y recordando que la adquisición de bitcoins no otorga ningún derecho de crédito ni de inversión frente a otra persona o entidad, mencionaré la posibilidad de que esta estado sea simplemente un paso intermedio, una transición en el camino en torno a su consolidación como monises.

Adicionalmente, considero que, aun existiendo dicha estado, esta no es capaz de aclarar la útil, y a la luz de la transformación del aberración, siquiera pareciera impedirle coexistir con su naturaleza de monises. En consecuencia, de lo preliminar concluiré que bitcoin tiene todo para ser monises, y lo está logrando.


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