El Grupo de Acción Financiera Internacional (FATF) advirtió en un informe reciente sobre los riesgos presentes en los mercados digitales. La institución destacó el acelerado crecimiento global de las finanzas descentralizadas (DeFi) y alertó de que estas plataformas se están convirtiendo en vehículos para distintas actividades delictivas. El documento señala que diversos actores ilícitos explotan activamente estas herramientas avanzadas.
Según el organismo, las redes dedicadas al lavado de dinero y los responsables de ataques de ransomware utilizan con frecuencia estas plataformas. El informe, centrado en los desafíos regulatorios, reveló un considerable retraso en la adopción de normativas destinadas a frenar este fenómeno. En consecuencia, casi el 93% de las jurisdicciones evaluadas carece de reglas aplicables a estos sistemas.
Apenas dos jurisdicciones registraron o concedieron licencias comerciales a proveedores vinculados con este entorno digital. Aunque la tecnología subyacente, es decir, la blockchain, ofrece importantes oportunidades de innovación, algunas de sus características operativas pueden facilitar el fraude. El acceso sin autorizaciones previas y la ejecución automatizada permiten realizar transacciones difíciles de supervisar, según el organismo.
Los delincuentes aprovechan el alcance transfronterizo del sistema para utilizar las DeFi como vehículos que permiten movilizar rápidamente capitales de origen ilícito. La institución aclaró que estas estructuras tecnológicas se encuentran dentro del ámbito de aplicación de la Recomendación 15, siempre que una persona o entidad ejerza suficiente control o influencia sobre los contratos inteligentes.
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Los elementos centralizados persisten en la gobernanza de los protocolos DeFi
Aunque muchos proyectos se promocionan como sistemas completamente descentralizados, el informe determinó que en la práctica persisten distintos elementos de centralización operativa. La concentración de tokens de gobernanza y los privilegios administrativos otorgan el control a un número reducido de desarrolladores. Asimismo, los fundadores suelen conservar importantes beneficios económicos e influir directamente en la infraestructura.
Las entidades financieras tradicionales que interactúan con estos entornos descentralizados deben cumplir estrictamente los estándares internacionales. Las directrices las obligan a realizar procesos de debida diligencia sobre cada cliente relacionado con estas operaciones. Cuando resulte imposible cumplir las normas, las empresas deberán abstenerse de interactuar con dichos protocolos, advirtió el organismo.
Los ciberdelincuentes utilizan técnicas avanzadas, como el traslado de activos entre distintas redes y el uso de puentes blockchain. Estas metodologías permiten mezclar los fondos robados con flujos de capital legítimos procedentes del comercio internacional, según detalla el informe. Asimismo, algunos esquemas fraudulentos manipulan las votaciones internas de los protocolos para desviar activos hacia billeteras privadas.
El financiamiento de la proliferación de armas representa otra de las principales amenazas detectadas en el sector DeFi. Durante abril de 2026, dos ciberataques de gran escala provocaron pérdidas superiores a los $570 millones. Las investigaciones técnicas atribuyeron estas operaciones a grupos presuntamente respaldados por el Gobierno de Corea del Norte.
Las autoridades exigen un enfoque basado en el riesgo geográfico
«Debemos detener la explotación criminal de las nuevas tecnologías», afirmó el presidente de la institución internacional, Giles Thomson. El directivo instó al sector privado a reforzar sus mecanismos de defensa mediante el intercambio oportuno de información financiera. Además, agregó que la cooperación resulta indispensable para proteger la integridad del sistema financiero global frente al uso indebido de la tecnología.
Los datos estadísticos indican que la actividad financiera descentralizada se encuentra altamente concentrada en determinadas regiones del mundo. Norteamérica y Europa acumulan aproximadamente el 60% del volumen total de transacciones globales. En contraste, Oriente Medio y África representan conjuntamente menos del 10% de la actividad.
Asimismo, los 20 protocolos más grandes concentran más del 70% de la liquidez total del mercado. Según la FATF, los esfuerzos de supervisión pública deberían priorizar la vigilancia de estas plataformas debido a su relevancia sistémica. Varios países ya establecieron equipos de investigación especializados en el rastreo de operaciones realizadas mediante redes blockchain.
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